Los concubinos que reclamen una parte de los bienes de sus ex parejas deben acreditar haber aportado para adquirirlos, de lo contrario solamente pueden llevarse lo propio, explicó el abogado especialista en derecho familiar, Mauro René Martínez de Luna.

Refirió que entre parejas de concubinos llega a haber la creencia o presunción de que, por el hecho de estar juntos, tener hijos, compartir bienes en la vida en común y durar años en esa situación, se puede reclamar una liquidación de bienes cuando la relación concluye.

En entrevista, señaló que no puede haber tal presunción pues el concubinato, si bien es una unión de hecho que genera derechos en materia de alimentos y de tipo sucesorio, en ningún momento establece un acuerdo en lo relativo al patrimonio.

“Esa es la gran diferencia respecto del matrimonio, donde la formalidad deja en claro bajo qué régimen patrimonial deciden unirse y entonces no hay duda respecto de si lo harán en separación de bienes o bien en sociedad conyugal, donde de antemano saben los involucrados que todo cuanto haya, es de los dos”.

En ese sentido, Martínez de Luna indicó que la reciente resolución dictada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto de que matrimonio y concubinato no son equiparables, no es un criterio nuevo ni mucho menos retira derechos a los integrantes de una pareja, sino más bien refrenda el existente en el tema patrimonial.

Con experiencia de varios años como juez de lo familiar, expuso que son frecuentes las demandas entre ex concubinos para proceder a la liquidación de bienes que gozaron durante la unión, no obstante, esto no procede si el demandante no demuestra que aportó para su adquisición o bien que acordaron que los bienes adquiridos serían de los dos en partes iguales o proporcionales.

Reiteró que el solo hecho de vivir bajo la figura del concubinato no es suficiente para reclamar bienes en partes iguales; el Código Civil regula cuestiones de alimentos y derechos sucesorios, en su caso otras obligaciones inherentes a las familias que se conforman mediante concubinato.

“Sin embargo, no establece qué pasa con los bienes adquiridos durante la vida en común, tal como ocurre en los dos regímenes del matrimonio, por lo que, sin acreditar acuerdos o aportaciones, el camino ante la disolución es que cada quien lleve lo propio, nada más”, concluyó.

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