Ricardo Vargas

Esta semana el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) dio a conocer la información referente a los niveles de pobreza y pobreza extrema por entidad federativa en nuestro país. Este mismo organismo autónomo del que tanto se ha hablado durante las últimas semanas y el cual mantiene un futuro incierto, publicó este esta información a forma de una comparativa entre los niveles de pobreza de 2008 y los del año pasado. Dentro del reporte destaca que en general, la mayoría de los estados de nuestro país registró disminuciones importantes en los niveles de pobreza y pobreza extrema, pero a nivel nacional la disminución en pobreza fue solamente de 2.4 puntos porcentuales y de 3.6 puntos porcentuales en los niveles de pobreza extrema.

Como lo he mencionado anteriormente en este espacio, la pobreza en nuestro país es estimada por el Coneval, quien en base al precio de ciertos bienes y al ingreso de los consumidores, define dos líneas de bienestar. La primera de ellas es la línea de bienestar alimentaria, que contempla el precio de la canasta alimentaria básica por persona. Para el mes de junio de 2019 ésta se ubicó en $1,552 pesos para zonas urbanas y en $1,100 pesos para zonas rurales. La población que registra un ingreso mensual inferior al de la línea de bienestar alimentaria (en zona rural o urbana) es considerada en pobreza extrema. Durante 2018 a nivel nacional el 7.4% de la población total se encontraba en esta condición.

De manera similar, la línea de bienestar general contempla el precio de la canasta alimentaria mensual más el precio de una canasta de bienes que incluye transporte, vivienda, vestido, educación, actividades de esparcimiento, entre otras. Esa línea en junio de este año fue estimada en 3,067 pesos mensuales por persona para zonas urbanas y en 1,986 pesos mensuales por persona para zonas rurales. De igual manera que la población en pobreza extrema, la población que se encuentra en situación de pobreza es aquella que registra un ingreso mensual inferior al que estima la línea de bienestar general (para zonas urbanas y rurales). En este rubro, la población total que se ubicó en situación de pobreza en 2018 fue de 41.9%.

Volviendo al reporte que publicó Coneval esta semana, llaman la atención dos cosas de manera general; una es la gran variabilidad que hay en los niveles de pobreza a lo largo del país, y otra es el comportamiento tan distinto que muestran entidades “similares”. En cuanto al primer punto, Nuevo León fue la entidad que registró el menor porcentaje de población en pobreza con 21.4% en 2008 y con 14.5% el año pasado, mientras que la entidad que registró el nivel más alto de pobreza fue y sigue siendo Chiapas con 77.0% en 2008 y 76.4% el año pasado. Entidades con tasas de crecimiento históricamente altas registran actualmente cifras de pobreza sensiblemente menores al promedio nacional; Aguascalientes (25.2%), Baja California (23.3%), Jalisco (28.4%), Nuevo León (14.5%) y Querétaro (27.6%). Por otro lado, las entidades que históricamente han registrado tasas de crecimiento cercanas a cero e incluso negativas, mantienen altos niveles de pobreza; Campeche (46.2%), Chiapas (76.4%), Guerrero (66.5%), Oaxaca (66.4%) y Tabasco (53.6%).

En cuanto a la evolución de la pobreza durante los últimos 10 años, es interesante observar que hay comportamientos distintos entre economías relativamente similares. Para el caso de los estados del sur, que mantienen altas tasa de migración poblacional y muy bajas tasas de inversión fija y consumo privado, Oaxaca registró un incremento de 4.5 por ciento en los últimos diez años mientras que Guerrero y Chiapas disminuyeron en 2.0 y en 0.6 por ciento, respectivamente. Para la región del centro, donde hay importante actividad manufacturera, entidades como Aguascalientes y Zacatecas disminuyeron su población en pobreza en 11.5 y 3.4 puntos porcentuales, mientras que en Morelos y la Ciudad de México la población en situación de pobreza creció en 2.0 y 2.9 puntos porcentuales. De manera especial resalta la Ciudad de México, pues esto significa que en los últimos 10 años hubieron más de 2.5 millones de personas que se convirtieron en pobres.

Para el caso de las entidades fronterizas, donde existe un mayor nivel de integración comercial con la industria estadounidense, Nuevo León mostró una caída de casi 7 por ciento, mientras que Sonora aumentó su población en situación de pobreza en 1.1 por ciento.

Si bien es necesario incorporar variables como la educación, población, y variables económicas para entender completamente la evolución de la pobreza en los estados, a simple viste resulta interesante ver que tanto los niveles de pobreza como la evolución de la misma, son muy diferentes en los estados mexicanos.

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