“No hay cultura del testamento, y debido a ello, hay familias que terminan destrozadas o se dejan de hablar; si aún con el documento hay quienes lo impugnan, se heredan más problemas si no se hace oportunamente”, destacó el Padre Carlos Alberto Alvarado Quezada, vocero de la Diócesis.
Resaltó que la cultura del testamento no es sólo un bien económico, pues también lo es espiritual y familiar. Desde el 2012 se impulsa la campaña “Septiembre Mes del Testamento”, pero a la fecha no ha tenido la respuesta que se quiere, de acuerdo a los testimonios de los propios notarios.
“Se trata de un tema rezagado entre la sociedad, pues no se le da la importancia que tiene, ya que no se ha desterrado la infundada creencia de que el testamento es para las personas moribundas”, afirmó el vocero de la Diócesis.
Por tanto, exhortó a los fieles a que se acerquen con el notario de su confianza, para que los oriente sobre este trámite, tan necesario para la tranquilidad de la persona y de la propia familia.
Según datos estadísticos, en Aguascalientes sólo testa el 4% de las personas en condiciones de hacerlo.
Sobre el tema de las Fiestas Patrias, el Padre Alvarado confió en que este mes nos haga reflexionar; hizo hincapié en que la soberbia, la ira y la venganza sólo engendran violencia, por lo que hay que revertir esos sentimientos. Además, recomendó no sumarnos a la indiferencia que se extiende, sino que hay que contribuir a construir la paz.
Consideró que para superar la crisis de inseguridad y de violencia, es indispensable la renovación de los mexicanos, “hay que construir comunidades sanas y justas, hay que capacitarnos para solucionar de manera pacífica los conflictos, hay que ser misericordiosos con los que sufren”; de ahí que la primera e inaplazable tarea es la formación integral de la persona.
Añadió que hoy como nunca es una exigencia invertir todos los recursos a nuestro alcance en la formación de las personas, y en la promoción de condiciones de vida digna para todos.
Finalmente, Alvarado Quezada ponderó los 50 años de la Escuela Bíblica, así como que septiembre es el mes de la Biblia; los 50 años del Concilio Vaticano II y los 25 años del Catecismo de la Iglesia Católica. Dejó en claro que los laicos no son ajenos a la renovación de la Iglesia, por lo que hoy más que nunca se requiere de su participación activa.