Víctor Fuentes
Agencia Reforma

CDMX.- La Suprema Corte de Justicia no se pronunciará, por ahora, sobre la Constitucionalidad de la prohibición de la tauromaquia. La empresa Promociones y Espectáculos Zapaliname se desistió del amparo con el que había impugnado la reforma de 2015 que prohibió las corridas de toros, novillos, becerros o vaquillas, los rejoneos y las tientas en el estado de Coahuila.
En consecuencia, la Segunda Sala de la Corte desechó ayer el asunto sin hacer pronunciamiento alguno.
Zapaliname se desistió luego de que la Sala publicó el proyecto de sentencia del Ministro Fernando Franco, que declaraba Constitucional la prohibición a la tauromaquia y rechazaba todos los argumentos de la empresa sobre violación a derechos como no discriminación, libertad de trabajo y preservación del patrimonio cultural.
Si bien la estrategia de desistirse impidió el pronunciamiento de la Corte, también implica que Zapaliname, promotora de espectáculos taurinos, acepta la prohibición en sus términos.
La Segunda Sala tiene pendiente al menos otro amparo contra la reforma de Coahuila, promovido por la plaza de toros de Saltillo, que se discutirá en 2018 si esa empresa persiste en su reclamo.
El temor en la industria taurina es que, ante un criterio del máximo tribunal del país favorable a la prohibición, otros estados o la Ciudad de México podrían ceder a presiones de grupos protectores de animales y proscribir la fiesta.
“Es Constitucionalmente admisible y legítima la prohibición de las corridas de toros, ya que, además de ser una medida que se encuentra respaldada por el artículo 4 de la Constitución, que consagra el derecho humano a un medio ambiente sano, en relación con la preservación y conservación de las especies, también es un medio para dar cabal cumplimiento a las normas generales tendentes a proteger y brindar un trato digno a los animales, de orden público e interés social”, decía el proyecto de Franco.
Tribunales Constitucionales como los de Francia y Colombia se han pronunciado por preservar la tauromaquia por ser una herencia cultural, aunque el marco jurídico de esos países es distinto al de México.