ojitosAlrededor de nosotros existen muchas ideas erróneas sobre cómo concebimos diversas realidades, situaciones o personas, y con base en ello formamos juicios. Este último acto es inherente al comportamiento humano. Lo hemos visto históricamente. Las personas de raza negra por años vivieron muchos tipos de discriminaciones porque se emitían juicios tan sólo por el color de piel; los indígenas de casi cualquier parte del mundo son vulnerables de recibir tratos inequitativos por vestimenta, costumbres, lenguaje y color de piel; la condición de la mujer ha sido limitada por esquemas de machismo por muchísimo tiempo atrás debido a “roles” socialmente impuestos. Son muchos los sectores etarios que sufren prejuicios, y casi cualquier persona a menor escala practica esquemas de enjuiciamiento ante desconocidos, compañeros, amigos, familia.

Pero es esa estigmatización sin conocimiento, movida en gran parte por la ignorancia, la intolerancia y la antipatía, lo que ocasiona que males del tipo continúen, sin poderse erradicar a gran totalidad, porque se manifiestan en pequeños actos o concepciones de la gente en la vida diaria.

Hace poco escuché una opinión acerca del concepto “NiNi”, un tema que surgió en España, que fue ampliamente mediatizado y que debido a ello se convirtió en un tema que estigmatizó a muchos de los jóvenes de la actualidad, en donde además de considerar grave la gran cantidad de personas que no estudiaban ni trabajaban, se dejaba ver a la luz pública que las sociedades estaban llenas de jóvenes inútiles o improductivos.

Pero luego estudiosos vieron el daño que esta nueva concepción estaba causando en la percepción social, pues si bien muchos de los jóvenes no estudian o no trabajan, sí se dedican a muchas actividades adicionales, como cuidar hermanos, participar en actividades diversas, hacer deporte, ser voluntarios, y esos aspectos estaban siendo omitidos al mostrar a una generación inutilizada, cuando estos datos ofrecen una perspectiva más completa, confortante y positiva, ante un sector tan diverso en el mundo que estaba siendo limitado a un concepto completamente negativo. Y ese perjuicio lo causó esa pequeña palabrita utilizada de forma estigmatizadora y masiva: “NiNi”.

Ahora bien, existe una Encuesta Nacional en Valores de Juventud de México del año 2012, que entre muchos resultados provenientes de la opinión juvenil sobre diversos temas sociales, llama la atención la respuesta que dieron los jóvenes, cuando se les preguntó a qué personas no les gustaría tener de vecinos. Es de sorprender que hayan salido aún porcentajes hacia las personas de otra raza, los homosexuales, los extranjeros o las personas con SIDA, los indígenas o las personas de otras religiones, y, es de sorprender porque precisamente esa es la opinión del sector más joven de la población, lo que habla mucho aún de los estigmas que siguen cargando las sociedades, y que se siguen pasando entre generaciones.

La cuestión de estigmatizar es bastante complicada, inicia con ciertos prejuicios pequeños y puede alcanzar niveles catastróficos y aquí la cuestión es que no siempre el daño causado fue inicialmente voluntario, sino más bien errónea e inocentemente infundido… es curioso el eco que pueden llegar a tener las pequeñas acciones…

itzelvargasrdz@gmail.com

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