La antigua Hacienda de Peñuelas nos recuerda un tiempo en el que la mayoría de los mexicanos vivían en el campo y la vida social, económica y cultural giraba en torno a las haciendas.

Antes de ser conocida como Peñuelas, esta zona del sur de nuestro estado, fue conocida en otros tiempos como San Isidro Labrador. En ella, se desarrolló el ganado vacuno y la ordeña de vacas, aunque posteriormente fue famosa por la crianza de toros de lidia.

Las reses bravas fueron introducidas desde el siglo XVIII, por uno de los hombres más ricos de la región y dueño de la Hacienda: El conde de Rul. Esta tradición se mantuvo hasta el siglo XX. Parte de las instalaciones de la hacienda es, precisamente, un pequeño tentadero donde la bravura de los novillos y vaquillas era puesta a prueba.

A finales del siglo XIX y principios del XX, esta importante Hacienda llegó a tener una extensión de 7 mil hectáreas, y en ella vivían alrededor de 500 personas. En su época de gloria, se sembraban en sus predios maíz, frijol, cebada y chile.

La hacienda de Peñuelas también tiene un lugar en la historia, por ser la cuna de uno de los personajes más conocidos de Aguascalientes: el temido asaltante Juan Chávez, quien hizo de las suyas escapando una y otra vez de la mano de la justicia.

Destaca en este sitio histórico, el templo de La Purísima Concepción, levantado a unos metros de la casa grande. Éste recinto religioso fue construido en estilo neoclásico a mediados del siglo XIX y vale la pena conocerlo.