En una escala del cero al diez, el promedio de satisfacción con la vida, reportado por la población adulta urbana en enero de 2018, se sitúa en 8.2; mientras que en enero de 2017, el promedio de satisfacción alcanzaba un valor de 7.9.

Las relaciones personales presentan el mayor promedio de valoración (8.6), mientras que aspectos que van más allá de la esfera privada de interacción, como el país y la seguridad ciudadana, nuevamente registran los menores promedios: 6.1 y 4.8, respectivamente.

Sin embargo, estos rubros fueron mejor calificados que en enero de 2017, cuando se ubicaban en 5.5 y 4.7.

En comparación con enero del año anterior, los dominios que mejoran en alguna medida su valoración son: relaciones personales, vivienda, perspectivas a futuro, nivel de vida, y ciudad.

En cuanto a país y seguridad ciudadana, aunque ya se mencionó que su nivel de valoración es bajo; subieron seis décimas y una décima, respectivamente.

Mientras que los aspectos relacionados con la actividad u ocupación, estado de salud, logros en la vida, vecindario y tiempo libre, se mantienen sin cambios. Para este periodo ninguno de los dominios tuvo retroceso en su calificación.

El bienestar subjetivo es uno de los elementos fundamentales del Progreso de las Sociedades, concepto que tiene su origen en el creciente consenso internacional alrededor de lo que debe considerarse como elementos fundamentales de condiciones de vida y calidad de la misma.

Se incluye la perspectiva de los individuos sobre su situación, su entorno y lo que en él valoran, más allá de los satisfactores expresables en términos monetarios, como el ingreso per cápita.

El bienestar subjetivo se observa a partir del reporte que hacen los individuos respecto de su propio bienestar, en relación con tres aspectos: 1) Satisfacción con la vida en general y con ámbitos específicos de la misma, denominados dominios de satisfacción; 2) Fortaleza de ánimo y; 3) Balance anímico, que explora la prevalencia de estados anímicos positivos o negativos en un momento de referencia.

Para su medición, el INEGI ha implementado instrumentos de captación conocidos como módulos de Bienestar Autorreportado (BIARE), donde se solicita a personas de 18 y más años de edad, que consideren los tres aspectos anteriores y les otorguen una calificación.

Se da seguimiento continuo a información representativa de la población urbana adulta del país.

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