Fernando Vanegas
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Bajos salarios, viajes largos y peligrosos por carretera y hasta el «olvido» de los propios dirigentes son los principales problemas que afectan el desarrollo de la Liga MX Femenil.
Un ejemplo son las Centellas del Necaxa que ganaron dos partidos en todo el 2019, en el que sufrieron problemas en sus viajes al grado de llegar, en ocasiones, apenas hora y media antes de un partido.
Las de Aguascalientes se quedaron varadas en una ocasión cuando venían a la Ciudad para un partido contra Tigres Femenil, cuyo autobús fue recogerlas a la altura de Ramos Arizpe.
También sufrieron el bloqueo en una caseta cuando se dirigían a la Ciudad de México y llegaron con el tiempo justo para enfrentar a las Águilas en el Estadio Azteca.
Las necaxistas pasaron por todo esto a cambio de 3 mil 500 pesos mensuales, según señalaron algunas jugadoras.
Al no tener un salario competitivo, hay futbolistas que han optado por explorar otras alternativas.
Norma Palafox no dudó en hacer una pausa a su carrera futbolística y dejó de jugar en Chivas durante el Torneo Apertura 2019 para participar en el reality show Exatlón de Estados Unidos. Lo mismo hizo la ex de Rayadas, Alejandra Sorchini. Pamela Verdirame tampoco continuó con las albiazules y participó en la versión mexicana el año pasado.
El «olvido» en el que viven quedó reflejado en octubre pasado, cuando a la directiva de los Xolos les pasó por alto el partido de su equipo femenil y no limpiaron el campo de juego después de un concierto de Guns N’ Roses en el Estadio Caliente.
Las jugadoras del cuadro fronterizo y de su rival, el Pachuca, tuvieron que retirar las tarimas y lonas de la cancha.
Este tipo de detalles han lacerado la imagen de la Liga MX Femenil que se conforma de los 18 representantes de los clubes de la Liga MX, que están obligados a tener un equipo en la categoría.