Citlalli Medina / Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jal.- El torero revelación que desde sus primeras tardes cautivó a los tendidos, quedó en el pasado para Diego Silveti, quien asume vivir una etapa de madurez en su carrera.

“Creo que poco a poco estamos encontrando ese torero que yo estaba buscando en mi interior, de mayor profundidad, hondura y pureza. Soy un torero más maduro, que está intentando poner su sello en cada corrida. Estoy encontrando lo que yo realmente quiero dejar en el toreo. Como bien dice el dicho: ‘lo importante no es llegar, sino mantenerse’, y creo que estoy en esa etapa”, comentó Silveti en charla con CANCHA.

“En ese sentido me encuentro muy contento, disfrutando de mi profesión y con muchísimas ganas de tener un triunfo fuerte el próximo domingo en Guadalajara”.

En sus seis años de alternativa, la única vez que no se presentó a la plaza de toros Nuevo Progreso, fue en los festejos de noviembre pasado.

El matador reaparecerá en el cartel del 4 de marzo, en la cuarta corrida del ruedo tapatío, junto a Paco Ureña y Arturo Saldívar, con toros de Javier Garfias.

“Esta pausa vino bien, para venir todavía con mayor ilusión y esperando que la gente pueda vislumbrar ese momento de madurez y que ojalá que mis toros me ayuden para que puedan disfrutar eso.

“Por lo que representa un triunfo o un fracaso en esta plaza, es un día clave en el calendario taurino de cualquier torero y es dónde uno se quiere ver anunciado y toreando en este ruedo”, menciona.

En la sangre y en el apellido atesora la tradición taurina. Hijo de David Silveti, nieto de Juan Silveti Reynoso, bisnieto de Juan Silveti Mañón y sobrino de Alejandro Silveti. Toreros de arte y valor.

El primer consejo que Diego recibió de ellos, fue que tenía que forjar su propio destino.

“Delante del toro, él no sabe si me apellido Silveti, López o Pérez, y en ese sentido yo tengo que ir poco a poco con mis actuaciones dándome a conocer y triunfando para que el público me siga y me quiera a mí también”.

Las cornadas en su piel

En 2012, Silveti sufrió un fuerte percance en la Nuevo Progreso, mientras señala al ruedo, cerca de la puerta de cuadrillas, recuerda cómo fue ese momento.

“Justo en esta parte, me pegaron una cornada y he pagado con sangre mi entrega. Son recuerdos que te hacen sentir orgulloso de saber que estás dispuesto a jugarte la vida por lo que amas. Hay una parte de dolor, que no te gusta pensarlo y que marcan tu carrera y tu vida misma. (Las cicatrices) las ves diario y lo tienes presente.

“En el toreo cuando asumes que esto es de verdad y que es el precio, te sientes contento y orgulloso de que puedan ocurrir en plazas como ésta, que adquieren una importancia mayor”.

 

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