enfermerasEn la película “La Familia de mi Novia”, el personaje principal, Gaylord Fucker (Ben Stiller) pasa unos días en la casa de los padres de su novia Pam (Teri Polo) y tiene que enfrentar la hostilidad de su suegro, el ex agente de la CIA, Jack Byrnes (Robert De Niro), debido a que la pareja ha decidido contraer matrimonio y su suegro no lo aprueba. Entre las hostilidades que tiene que enfrentar Gaylord Fucker se encuentra su profesión: es enfermero. En una escena, Jack Byrnes se mofa de él enfrente de sus invitados “¿En qué campo de la medicina trabajas?”, le pregunta. “En la enfermería”, responde. Todos ríen.

Esta escena es una parodia que ejemplifica la manera en cómo la importante profesión de la enfermería ha sido por largo tiempo objeto de ataque y discriminación social. Hace algunos años escuché a unos estudiantes de medicina referirse a las enfermeras como “las espermeras”. Comentario machista, clasista y discriminatorio que causó mi mayor indignación.

¿Qué acaso los médicos cuentan más que los enfermeros y las enfermeras? ¿Qué acaso el trabajo de las y los enfermeros es menos valioso? ¿Qué acaso los estudiantes de enfermería no merecen ser tratados con el mismo respeto que cualquier otro profesionista? ¿Qué acaso su entrega cuenta menos? ¿Por qué la discriminación hacia esta importante profesión?

Recientemente mi padre estuvo internado en un hospital durante casi un mes en estado grave, y durante todas esas largas horas de dolor e incertidumbre se hizo de varias amistades, principalmente con esa gente desconocida que veía a diario y que le daban seguimiento y cuidado: las enfermeras. Y es que en una profesión que requiere tanto contacto con el ser humano se conoce uno de los lados más vulnerables del hombre que es cuando a éste la falta la salud, porque entonces uno entiende que todos somos masas de carne, iguales; que de un momento a otro se puede dejar de existir y que se necesita no sólo de los médicos sino también de las enfermeras para salir adelante.

En nuestro país, el sector salud enfrenta varios retos actualmente. La Organización Internacional de Trabajo dice que para ofrecer un servicio médico de calidad se necesitan 60 enfermeros por cada diez mil habitantes, y en México sólo tenemos 19. Por otro lado, la OMS también advierte que debieran existir tres enfermeros por cada médico, y en México sólo se tiene uno.

En este escenario, recientemente la Secretaría de Salud ha modificado el Reglamento de Profesionalización de la Convocatoria en donde se acota que la enfermería tendría un nivel máximo de “categoría de técnico” y con ello se condiciona la posibilidad de mejorar su salario o adquirir ascensos. Esto, con justa razón, generó inconformidades en el sector y derivó en la generación de un movimiento que ya está reuniendo a trabajadores del IMSS e ISSSTE en donde el reclamo en general es el de reconocer su formación profesional.

Por ello los y las enfermeras del país saldrán a las calles a marchar el próximo 6 de enero, fecha en que se celebra su labor, para exigir justicia y dignificación a su profesión.

Es curioso, pero este llamado se parece mucho al que también hasta hace poco clamaban los estudiantes del Politécnico cuando también querían que se les reconociese como profesionistas y no como técnicos y pedían modificaciones en el reglamento.

¿Le hace falta al gobierno entender que su sector profesional busca dignificarse? ¿Cómo es que una labor tan noble como la enfermería se desampara en lugar de fortalecerla? ¿Es acaso que existen planes para privatizar el sector salud y con esta medida se pretende empezar a malbaratar los salarios de este importante personal para que cuando los hospitales públicos los conviertan en privados los salarios no sean tan elevados para los nuevos dueños? El gobierno tiene que responder a estas preguntas, pues de otra manera no existe otra lógica ante las medidas que están adoptando.

Si una de las labores más antiguas, loables y humanas como la enfermería se trastoca en su desempeño, ¿Cómo podremos nosotros después, enfermos y maltrechos, exigir trato digno y justo cuando en el mismo sector podrían reinar las injusticias?

En estas épocas festivas es común escuchar buenos deseos de: “Que venga la salud, porque con salud todo lo demás se puede hacer”, y efectivamente, la salud es el aspecto que más vulnerable hace al ser humano, por ello fortalecer y apoyar a la gente encargada de proveerla en las instituciones públicas es fundamental.

Y con todo ello, sobran las razones para que este 6 de enero nos solidaricemos y apoyemos a esos héroes y heroínas anónimos que con esmero han cuidado, como a mi padre, a millones de mexicanos en los momentos de mayor oscuridad.

[email protected] / @itzelvargasrdz

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