Por J. Jesús López García

Sin duda alguna en el campo arquitectónico, el lapso comprendido entre 1920 y 1944 corresponde a una etapa premoderna o de transición, a nivel nacional, en donde después de la contienda intestina que devastó al territorio mexicano, se buscaría una identidad a través de los edificios, tanto de obra pública así como de índole particular. El entonces presidente de la República, a través del Ministro de Educación, José Vasconcelos, haría suyo el pensamiento de asumir un nacionalismo mexicano por medio de propuestas arquitectónicas neo coloniales en donde el muralismo y éstas se fundieran en un solo concepto.

Tanto el neoindigenismo así como el criollismo colonialista se encontraban ocultos en un entorno retardado, así el Estado Mexicano decidió fomentar los reclamos revolucionarios de las múltiples masas de obreros y campesinos por medio de múltiples actividades en la arquitectura que mostrarían en su sencillez y asepsia, un naciente camino para dar a conocer sus dos elementos: el nacionalismo provincial y el cosmopolitismo moderno.

El plan edificatorio del régimen actual tenía en mente obras que dado su carácter público, tales como escuelas, mercados, clínicas y bibliotecas, entre otras, contemplaba, más allá de una concepción ideológica o plástica, una firme carga de representación para una colectividad que en un alto porcentaje era analfabeta. Mucho contribuiría a este objetivo los reciclajes que fueron practicados a fincas añejas con el propósito de acondicionarlas para un nuevo ciclo público.

En los regímenes revolucionarios, los paradigmas arquitectónicos en donde la geometría y la austeridad de líneas conformaría un lenguaje a partir de la exposición «Exposition Internationale des Arts Décoratifs e Industriels Modernes» de París en 1925, lanzaría al art déco -término acuñado en 1966 en la retrospectiva de la muestra del 25- como una codificación formal que integró las técnicas constructivas y materiales locales con el espíritu de su época, paralelo al racionalismo, pero de una forma más sencilla y menos extrema que aquel.

Eva Weber establece que el art déco “…ya fuera en su estilo neoclásico moderno, en su estilo zigzag y en su estilo rascacielos, o en sus manifestaciones aerodinámicas, no fue el único estilo de las décadas de entre guerras.” El déco, coexistiría con distintos estilos, ya sea de índole histórico o con aquellos de vanguardia, es por ello que alrededor del mundo se le conoció como: constructionist machine style, modernist, liberty, the zigzag moderne, international style, jugend, modernismo, stream line modern y art modern.

En México De Anda Alanís sostiene que hubo dos razones por las cuales existió una  mayor influencia para adaptar el art déco a México, por parte de los Estados Unidos de Norteamérica que de Europa. La primera corresponde a que la recién conformada clase media se apropió del mobiliario, vestido, joyería, electrodomésticos, así como de la arquitectura, y la segunda, a que París perdió su hegemonía como hito artístico estableciéndose los polos culturales en el continente americano.

Las líneas art déco se fundieron con las exóticas neobarrocas dando como resultado un lenguaje más contemporáneo nutrido de repertorios propios de las regiones en donde apareció. La reciente codificación art déco se alzó como lo actual donde no hacía referencias estilísticas con el pasado, dejando atrás la estética porfirista, presentando elementos geométricos abstractos y un dominio del volumen sobre la ornamentación, siendo, a decir de Xavier Esqueda, las invariantes tipológicas: La fuente: se utiliza en bajorrelieves, en la herrería, vitrales, lámparas y edificios,  descargas eléctricas, fauna: gacelas y galgos, elefantes, osos, palomas, peces, panteras, garzas, flora: girasoles, helechos, palmeras y cactus, todos ellos geometrizados así como la figura humana, masculina y femenina

En el contexto local aguascalentense podemos identificar la geografía déco, tanto en la vivienda así como en los edificios de oficinas, en donde la primera se encuentra diseminada, partiendo del centro de la ciudad y estableciendo los siguientes límites: por el norte, la colonia Del Carmen; al oriente la avenida Héroe de Nacozari; hacia el sur el Barrio del Encino y en el poniente la Colonia San Marcos; en cuanto a los segundos aparecen concentrados en las calles y avenidas principales, sin embargo existían dos conjuntos de excelsa calidad compositiva déco: el edificio Canada Dry. Bottling Co. of Aguascalientes, S. A. -destruido en 2007- ubicado en la salida hacia México y el Servicio Sahagún localizado en la salida a Zacatecas.

Con base en las características tipológicas en Aguascalientes clasificamos los inmuebles en tres grupos:

  1. a) Filiación clasicista: presenta una sencillez decorativa, resaltando el volumen del edificio presentando una fuerte imagen urbana; en su composición en planta así como en su fachada principal presentan un orden con base en una organización clásica, un ejemplo es el edificio de oficinas que se encuentra en la esquina de Avenida Madero y 28 de Agosto.
  2. b) Filiación norteamericana: exhiben características tendientes a modelos estadounidenses como el Teatro Cinema y la ex Farmacia Sánchez y
  3. c) Filiación nacionalista donde se funden la geometría y las técnicas y materiales locales, un ejemplo de esta tendencia es el Hotel México en la calle Victoria.