Saúl Alejandro Flores

Agradezco a mis amables lectores su participación en facebook y otros medios respecto a la columna de la semana pasada, su respuesta al haberlo compartido y sobre todo contribuyendo al objetivo de difundir este tema, que de alguna manera es nodal para poder hablar de una cultura del agua, y digo importante porque la cultura del agua como lo he repetido en innumerables ocasiones en este mismo espacio editorial, debe desdoblarse y trascender al concepto típico que se tiene de folletos y eventos para escolares, es una cultura que debe permear con base en elementos, datos, reflexiones sobre los problemas y retos que son parte del sector agua en todos los sentidos y perspectivas.

Al mencionar la semana pasada sobre el debate de si se acaba o no el agua, ya sea como un mito, un problema o una forma de mimetizar otros problemas, es obvio que se requiere una visión y estrategia integral, que trascienda la improvisación o el cumplimiento de acciones u obras que justifiquen una administración gubernamental, el problema del agua como muchos otros que son de interés público no sólo transversales que incidan en varios aspectos de la vida humana, sino traspasan fronteras de tiempo y por ende la periodicidad que marca un modelo de administración pública, como son los municipios con gobiernos de tres años y los estatales y federales cuyo periodo es de seis años.

Se ha hablado de proyectos de reinyección de agua tratada al acuífero un tema que hace dos años y medio o casi tres abordé en este espacio y que en efecto avanza, que es importante porque plantea otro modelo al tradicional e inmediato de construir embalses superficiales como son las presas, obras de infraestructura que son señaladas de manera negativa por ser de alto costo y provocar afectación al equilibrio ambiental, en sí la alteración en la sustentabilidad.

En sentido contrario al hablar de reinyección al acuífero se trata de aprovechar una estructura geológica existente, una obra de la naturaleza que existe y no causa un impacto ambiental por ser un embalse natural por así decirlo, lo que sí puede causar una severa alteración es el hecho de que el agua y los procesos de reinyección sean deficientes y no se apeguen a la normatividad existente, procesos certificados o los mínimos criterios de responsabilidad ética. Porque de incurrir en una situación así sería provocar un daño al acuífero mismo, a las formas de vida ahí existentes, y por supuesto comprometer el abastecimiento futuro de los usuarios de agua en el Estado.

Por supuesto, esta es una acción de trascendencia siempre y cuando se efectúe de manera responsable y apegada a procedimientos estrictos de calidad, pero sería aislada esta acción, porque por el hecho de sólo reinyectar sin contar con una política global e integral hídrica la problemática seguiría avanzando, pues el hecho de que se reinyecte agua no habla de una recarga de un día para otro, sino de un proceso periódico que debe arrojar el estudio realizado, pero además debe complementar por una infraestructura de captación de agua de lluvia, luego encontrarse afianzada en un marco legal y regulatorio pertinente, respaldado por un programa hídrico, un programa sectorial debidamente diseñado que permita una articulación de la autoridad del agua con todos los actores públicos, privados y sociales.

Lo anterior, debe estar acompañada por Agenda no sólo temática o de una ordenación cronológica, sino puede denominarse como una agenda del agua local, que considere todos los aspectos, escenarios, programas, acciones y dentro de este panorama considerar que puede hacer un escenario difícil y de riesgo como el hecho de Aguascalientes pueda presentar el problema de que se queda sin agua, y eso no significa que no exista gota alguna de agua, la calidad y cantidad se verían afectadas, al grado de que en algunos puntos de la ciudad o región no habría agua y en otros imperaría la mala calidad.

Pero otro problema mayor al que hice referencia es que no existe un plan alterno para un escenario complicado, existen proyectos y estudios elaborados por la CONAGUA y el Organismo de Cuenca Lerma Santiago Pacífico, respecto a lo que debería hacerse y los escenarios complicados, pero no queda claro él como garantizar el abasto a la ciudad y a la región no sólo al usuarios doméstico, sino al industrial, comercial, lúdico, incluyendo al propio agrícola en un escenario difícil.

Desde la perspectiva de las políticas públicas pueden construirse alternativas, así como de otras herramientas como gobernanza que darían soporte a una política hídrica estatal debidamente coordinada con la región es decir con otras autoridades y municipios que conforman la cuenca. Debe sobre todo mantenerse la cautela que no permita un madruguete en la modalidad de abastecimiento de agua en los próximos años, como lo puede ser una trasvase desde distancias lejanas que implicaría un incremento de costos a los actuales y que los únicos beneficiarios serían los concesionarios, empresas o consorcios que realicen la obra, la operen y le den mantenimiento; por lo demás todos los usuarios, desde los domésticos, industriales, comerciales, hoteles, etc, y la mayor parte de los agrícolas deberán en ese escenario pagar por un costo alto de agua, pues no tendrán alternativa, ya que el escenario de no implementarse desde ahora una correcta política hídrica, implicaría que Aguascalientes sea el Escenario 1, tal y como doy título a la columna de hoy, “Escenario 1. Aguascalientes sin agua”, porque se perdería una autonomía, incluso el Estado, los gobiernos federal, y municipales, perderían diversas y de las más importantes atribuciones que el marco legal les otorga en estos momentos, que aunque deficiente, pero algo ayuda. Por eso mis queridos lectores, es importante visualizar este escenario para generar una alternativa que permita que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com twitter: @saul_saalflo

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