Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con el tema de la concesión en los servicios de agua, vimos la semana pasada el concepto que nos comparte Rafael I. Morales, quien considera a la Concesión como un acto administrativo unilateral, por su parte Miguel Acosta Romero, lo considera discrecional, esto quiere decir que: “es esencialmente una libertad de elección entre alternativas igualmente justas, o, si se prefiere, entre indiferentes jurídicos, porque la decisión se fundamenta en criterios extrajurídicos  (de oportunidad, económicos, etc). No incluidos en la ley y remitidos al juicio subjetivo de la administración”.

Lo anterior, significa que la autoridad ya sea federal, estatal o municipal puede otorgar una concesión no obedeciendo a nadie más, ese carácter unilateral y discrecional combinado en el tema de una concesión del servicio público urbano de agua, implica como consecuencia de ese poder de otorgar unilateralmente el de retirarlo también, si no cumple es una argumentación para revocar, pero la pregunta sería ¿Con base a qué cumple o no cumple? Eso debe aparecer en el Título de Concesión, pero además en la propia legislación y reglamentación, aunque siendo más ambiciosos o realistas, esa forma de prestar el servicio debe estar en los instrumentos y mecanismos regulatorios que no existen actualmente en Aguascalientes y que si les preguntan a las autoridades de agua en el Estado o no les van a saber decir, porque no lo entienden, ni se han preocupado por aprender del sector agua, saldrán con una tontería como las llamadas” procuradurías de agua” que son parte de esa misma maquinaría electoral, por ende, parte de una perversidad que no resuelve la calidad y sostenibilidad de un servicio pero sí garantiza votantes. Además de dar pauta al oportunismo de quienes tienen aspiraciones políticas, juntando firmas o demandando millones, pero no proponen soluciones reales, no han terminado o querido comprender la naturaleza del servicio.

Es burdo el teatro que oscila entre demandas por millones, junta de firmas, marchas, mensajes imprecisos de que se va la concesionaria, y de que “habrá expertos”, y otros menjurjes que sirven para el oficio de cachavotos. Mencioné que debe conocerse el sector y las características de un organismo operador, porque si hablamos de las autoridades del agua tanto en el Estado como en los municipios han sido grises, a nivel estatal sólo enfocadas a infraestructura, porque parece ser que nunca entendieron lo que significa la gestión del recurso, y esa ausencia de gestión las vemos en el escenario hídrico que se vive; y por parte del municipio como consecuencia de los bajos, ajenos o nulos perfiles de los directores de CCAPAMA, y de la miopía de los alcaldes que desde hace décadas hubieran buscado una eficiencia del servicio, que nunca se dio y que si se invoca la memoria, antes de ser concesionado el servicio de agua ya era malo, con la diferencia que el cobro era discrecional, cuando se  comenzó a cobrar, el usuario se quejó. Sin embargo, en la etapa de la concesión sí hubo mejoras es indudable, pero no las necesarias, porque no se consideró a un elemento primordial en un servicio público que es el usuario, el concedente, que ha sido el municipio, recibe sus contraprestaciones simula y ya, no sabe cómo supervisar y no sabe exigir porque desconocen sus directivos los procesos de un organismo operador y la empresa pues simplemente recurre a lo que le resulta redituable en este escenario.

Imagine usted mi estimado lector ¿Cuál sería el escenario en dónde la autoridad municipal conociera o bien la prestación del servicio de agua?, con personal directivo que posea trayectoria y conocimiento del sector y funciones de un organismo operador y que sus méritos no sean haber cargado banderitas o pegado calcas de su candidato en los cruceros o acarrear gente el día de los comicios, ese ha sido el motivo del fracaso en la mayor parte de los organismos operadores del país. Aguascalientes es un modelo de fracaso en el uso público urbano para el municipio y lo sigue siendo, la empresa sigue obteniendo avances financieros y un conocimiento con relación a cómo tratar el oportunismo de la clase política, y el servicio ¿En dónde ha quedado? En la incomprensión y manoseo pueril, en complicidades y actitudes abyectas. Recuerden mis queridos lectores la importancia de distinguir conceptos y contenidos del sector agua que permitan tomar mejores decisiones para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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