CDMX.- Nadie con el encanto de Brad Pitt.
Con esa palabra que engloba simpatía, atractivo, sencillez y magia, se resumió el paso del astro hollywoodense en la alfombra roja de la película que dirigió Quentin Tarantino, Había una Vez… en Hollywood, que vino a presentar a México.
«Me hace feliz ver que se sienten felices conmigo, les agradezco el cariño y lo menos que puedo hacer es darles a mis fans tiempo de calidad», expresó el actor de 55 años.
Desde las 18:45 a las 20:15 horas, el actor de Se7en y El Club de la Pelea derrochó carisma en un centro comercial del Estado de México.
Se hizo incontables selfies con sus admiradores: les enseñó a muchos cómo tomarlas con el mejor ángulo, le dio click a los que se pusieron más nerviosos y no daban con el botón, y se agachó a recoger los dispositivos de los que, temblando, lo tiraron al suelo.
Usualmente estampó sus iniciales, un «BP» muy claro y en mayúsculas, como firma. Traía su marcador y se lo cambiaron en dos ocasiones.
No hubo cifra oficial de personas reunidas, pero un cálculo hecho por Gente estima que fueron 2 mil seguidores los que tuvieron acceso a la zona controlada.
El también productor se paró a saludar al menos a un 30 por ciento de ellos, algo poco frecuente en las figuras hollywoodenses que visitan el país.
Le obsequiaron una bandera de México, muñequitas oaxaqueñas, llaveros y hasta un sarape. Todo se lo guardó su asistente.
A la prensa, el cinco veces nominado al Oscar, la saludó rápido y contestó varias preguntas repetidas:
«Amo a los mexicanos, siempre me han comprobado su cariño viendo mis películas», mencionó.
Pitt, quien recorrió de principio a fin toda la alfombra, le dio un beso a la señora que llevó un cartel que decía en inglés «Brad, te amo, esperé 28 años de mi vida para conocerte».
A ella como todos los presentes, el astro les hizo que su noche valiera la pena. (Juan Carlos García/Agencia Reforma)