Arturo Perea
Agencia Reforma

CDMX.-Enrique Guzmán no se considera el mejor cantante, pero, de lo que sí está seguro, es que es un buen padre.
Es por eso que uno de los momentos más dolorosos de su vida fue cuando la actriz Silvia Pinal lo alejó de sus hijos, Alejandra y Luis Enrique, luego de su divorcio.
“Dejé de verlos un buen rato porque se los llevó a Italia. Tenía que autorizarlo el padre, pero a ella le valió madres y lo hizo, pero, finalmente, se lo dije alguna vez: ‘Cuando crezcan mis hijos se darán cuenta que soy su padre y me buscarán’, y ahí están conmigo hoy.
“Ser padre es la etapa más importante de mi vida. Soy muy buen padre. No sé si sea muy buen cantante, pero muy buen padre sí soy, definitivamente”, expresó Guzmán, en entrevista desde la comodidad de su hogar.
Sentado en su sala, decorada con fotografías de los momentos más importantes de su carrera, galardones y discos por sus altas ventas, el cantante, que está por festejar 60 años de carrera, recordó que, mientras muchos niños jugaban a ser doctor o maestro, él ya se imaginaba arriba de un escenario.
“Yo quería ser cantante. Tengo una grabación que me dio mi mamá antes de morir, y que por ahí debo tener, de cuando tenía 3 o 4 años, en donde digo: ‘Soy el cantante Enrique Guzmán’. Todavía no sabía decir muy bien mi nombre”.
Las mieles del éxito las probó en su adolescencia, al formar parte del grupo Los Teen Tops, con los que grabó éxitos como “La Plaga” y “El Rock de la Cárcel”. Sin embargo, sus ganas de quererse comerse al mundo lo motivaron a emprender una carrera como solista.
La música lo llevó a pisar otros terrenos del arte como la cinematografía, pero mientras los productores querían ver actuar al galán de moda, para él las películas siempre fueron un pretexto para cantar.
“A mí me ofrecían siempre películas muy mamonas: ‘Ahí sales y cantas una canción’. Eran el motivo, hacían una película para que saliera yo cantando.
“Pero no me gustaban las pinches historias, así que decidí producir algunas cosas. El primer productor de cine que hubo en Ecuador fui yo con Romance en Ecuador, en 1965, luego hice películas hasta de miedo en Hollywood, pero mi negocio siempre fue cantar”.
Su paso por el cine lo llevó a conocer a una de las mujeres más importantes de su vida, la cantante Rocío Dúrcal, con quien protagonizó la cinta Acompáñame, en 1966, y aunque se les relacionó sentimentalmente, construyeron una estrecha amistad hasta el día de la muerte de ella.
“Rocío era mi cuatachona, pero se la hacía mucho de pedo su marido. Cuando le hable a España porque estaba muy enfermita, le dije a su esposo: ‘Quiero hablar con ella’. ‘No, está muy ocupada'”.
Lo único que ha podido detener su labor arriba del escenario han sido sus problemas de salud. Guzmán ha tenido que luchar con problemas cardiacos, cálculos renales y, el año pasado, le extirparon parte del colon, operación que lo hizo pensar en el peor desenlace.
“Las enfermedades han sido los únicos que frenos que me ha dado la vida.
“Cuando me hicieron esta operación tan violenta, y vi a todos mis hijos juntos acompañándome, eso quería decir que yo estaba muy grave. Estuve a punto de caminar, pero aquí estoy”.
Como un festejo a la vida, Enrique Guzmán desea dejar huella con el concierto que ofrecerá el 31 de octubre en el Auditorio Nacional, show con el que celebrará sus 60 años de trayectoria.

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