Noé García Gómez

Aunque usted no lo crea, el presidente en funciones sigue siendo Enrique Peña Nieto, muchos de los ciudadanos comunes despistados por sobrevivir, tal vez piensen que quien gobierna es López Obrador.

Esto es por que marca la agenda pública; en cambio Peña Nieto y su equipo han bajado el perfil a niveles asombrosos y más por la forma en que se condujeron los 5 años anteriores; donde la agenda pública y mediática era una prioridad. Hoy sólo Ildefonso Guajardo, secretario de Economía es quien se mantiene vigente, y en días aparece más que el propio Peña Nieto, por el tema del Tratado de Libre Comercio.

Pero eso mismo ha dejado muchos pendientes; el periódico Reforma documenta que hasta el 30 de julio faltaban por concretar 33 obras públicas de las 266 que prometió durante su campaña, entre las que se encuentran 11 hospitales y cuatro vialidades.

Pero iconos de su campaña e inicio de sexenio como los trenes México-Toluca y el Eléctrico Urbano de Guadalajara, siguen sin avances.

No se puede dejar de mencionar la enorme deuda en seguridad, donde estados como Veracruz y Guerrero sufren; pero también entidades como Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León siguen sin tregua, agregándose el Distrito Federal.

Promesas como mayores ingresos y la de detener el alza de los precios se ve difícil que en tres meses se cumplan.

También 24 iniciativas presentadas por Peña Nieto están pendientes, entre las que se encuentran el Mando Único policial y los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Además de que se comprometió a que el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos se ratificaría y la renovación del acuerdo con la Unión Europea.

Finalmente obras que se cancelaron como la presa Santa María de Rosarito”, la presa El Salto en Amecameca, el centro Puerto Interior de Tlaxcala, el centro de convenciones en Córdoba Veracruz, la refinería en Hidalgo y el tren transpeninsular Mérida-Quintana Roo.

Y aunque en diversas entrevistas coronarias dice que deja un país en crecimiento, la percepción de la ciudadanía es que seguimos estancados.

Pero una promesa que todo ciudadano recuerda es que la gasolina y la electricidad bajarían sus costos; algo que no fue así.

El combate a la corrupción con casos emblemáticos como Elba Esther, César y Javier Duarte; así como escándalos como la Casa Blanca, Malinalco y Odrebecht.

Los asesinatos a los periodistas y su impunidad. Todo eso y otras tantas cosas, deja pendiente o queda a deber el Presidente número 62 de nuestro país.

Probablemente, muy probablemente, por eso el resultado electoral.