La persona se encuentra en su vehículo, detenida en el tráfico, cuando sin previa señal pierde el conocimiento o mantiene la mirada perdida, sin responder a ninguna pregunta…
Acaba de experimentar un ataque epiléptico.
“La epilepsia es una enfermedad caracterizada por ataques donde el paciente tiene un exceso de electricidad en el cerebro”, explica Joseph Sirven, jefe del Departamento de Neurología de la Clínica Mayo en Arizona.
“Muchas personas esperan ver la convulsión, donde el sujeto cae al piso o tiene temblores, pero ésta es sólo una de las manifestaciones”.
El también miembro de la junta directiva de la American Brain Foundation señala que el 1 por ciento de la población mundial presentará epilepsia en algún punto de su vida.
Las crisis, que duran entre 60 y 120 segundos, ocurren sin previo aviso en cualquier lugar. Esto quiere decir que tienen el potencial de interrumpir la vida diaria.
“El padecimiento aumenta el riesgo de muerte porque el sujeto se puede quemar, caer o provocar un accidente”, añade Sirven.

AFECTA LA RUTINA DIARIA
La causa de la epilepsia está fuertemente ligada con la edad de quien la experimenta.
Las poblaciones más afectadas son los niños o bebés y los adultos mayores, afirma Sirven, quien además es editor en jefe del sitio web de la Epilepsy Foundation.
“En los más jóvenes las causas pueden ser infecciones o anomalías al momento del nacimiento, mientras que en los ancianos las razones generalmente son accidentes cerebrovasculares, tumores cerebrales o enfermedad de Alzheimer”, menciona el especialista.
“Los factores genéticos también están relacionados con la epilepsia, sobre todo en el caso de los niños, aunque es importante aclarar que nadie, sin importar la edad, está exento de la enfermedad”.
El médico de la Clínica Mayo explica que, si bien la mayoría de los pacientes no reportan señas antes de sufrir el ataque, otros describen una extraña sensación en el estómago que crece en cuestión de momentos.
Las causas médicas de dicha sensación se desconocen, e incluso estas personas tienen problemas para describir lo que experimentan.
La frecuencia de las crisis epilépticas varía entre sufrirlas una vez por año hasta varias veces en el día, aclara.
“En mi consultorio recibo los casos más graves, se trata de personas con ataques varias veces en el día o en la semana”, dice Sirven. “Estos casos no son tan comunes”.
Tal vez un episodio no trae consecuencias a largo plazo, pero quienes sufren crisis repetidas pueden observar cambios en la memoria y el lenguaje, asegura el experto. La epilepsia también aumenta el riesgo de padecer depresión y ansiedad.

TRATAMIENTO
El 60 por ciento de los casos de epilepsia se pueden controlar con medicamentos, señala el jefe del Departamento de Neurología de la Clínica Mayo. No obstante, entre el 10 y el 15 por ciento de todos los pacientes con estos ataques no responden a los fármacos, por lo que la cirugía y los marcapasos cerebrales son la mejor opción.
“Hay como 28 fármacos disponibles para tratar la epilepsia. La acción de estos químicos es reducir la electricidad que hay en el cerebro”, indica.
“El desafío para nosotros, como doctores, es encontrar la combinación que disminuya esta carga sin alterar el nivel normal de electricidad, porque la persona necesita funcionar en el día a día”.
Las intervenciones quirúrgicas representan otra opción. Éstas son viables cuando se identifica la parte del cerebro donde se produce la crisis, agrega el experto.
“Los marcapasos de última generación son aparatos neuroestimulantes que controlan las descargas eléctricas neuronales y son otra de las vías de tratamiento”.
Por último, las dietas cetogénicas, que son altas en proteínas y grasas y bajas en carbohidratos, también contribuyen a elevar la calidad de vida de los pacientes, sobre en todo los niños.