En la recta final del procedimiento de admisión de alumnos de nuevo ingreso, el rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Francisco Avelar González, aseguró que sólo aquellos que cumplan los requisitos de la convocatoria y arrojen los más altos promedios y resultados de evaluación tendrán su lugar conforme a la capacidad institucional.

Refirió que son alrededor de 6 mil 500 los jóvenes que tendrán cabida, de un total de 11 mil 216 solicitantes, para licenciaturas, ingenierías y bachillerato, que ya presentaron examen y están a la espera de la lista de admitidos que será publicada el próximo sábado 22 de junio. Esta cifra representa que serán admitidos el 57.95% de quienes siguieron el proceso de admisión.

En entrevista, dejó en claro que el proceso de admisión a la UAA es transparente, ajeno a cualquier práctica de influyentismo o “palancas” y notariado como constancia del rigor con que se cumplen las bases de la convocatoria.

Recordó que a nivel pregrado, la institución tiene una oferta de 63 programas de estudio para licenciaturas e ingenierías, todos sometidos como tarea permanente a una supervisión que arroje elementos sobre la necesidad de actualización y ajustes a la pertinencia.

En ese sentido, Avelar González destacó que, ante una sociedad cambiante, la educación superior debe mantenerse bajo la lupa en cuanto a lo que oferta, sus modalidades y los movimientos que tiene en el corto plazo, y atenderlos.

Hay carreras en las que la enseñanza de un primer semestre perdió vigencia al momento de egresar, como las que tienen que ver con la tecnología, pues ésta tiene variaciones en el corto plazo y de un año a otro ofrece cambios a veces sustantivos que no pueden perderse de vista.

“Eso obliga a tener una formación más centrada en las bases del conocimiento, en los principios de la profesión y en la capacidad de autoestudio y actualización permanente de los egresados”, agregó.

Finalmente, sostuvo que es parte de lo que la educación en todos los niveles exige como factor de calidad a fin de que niños y jóvenes reciban una formación que les permita ser ciudadanos activos, autónomos, participativos y en materia de educación superior, además, profesionales capaces de contribuir al desarrollo del país.