Jesús Enrique Ramírez Pérez, secretario general de la CROM, dijo que empresas automotrices locales, a pesar de tener la capacidad para retribuir dignamente a sus trabajadores, no lo hacen, pues mantienen esquemas salariales bajos y buscan compensar las percepciones de sus trabajadores a través de bonos, estímulos y gratificaciones, lo cual va en detrimento de la seguridad social de estos empleos.

Explicó que los salarios están muy por debajo de los que otorgan algunas micro y pequeñas empresas, pero hábil y dolosamente, generan otro tipo de componentes salariales que dan por resultado que el ingreso neto sea, en apariencia, más decente; “sin embargo, para efectos de seguridad social y prestaciones, no son cuantificables como salario, una serie de conceptos que integran las percepciones, quedando en desventaja, por ejemplo, a la hora de cuantificar puntos ante el Infonavit o cuando se vayan a jubilar, ya que estas instituciones sólo toman en cuenta el pago por concepto de salario”.

Ramírez Pérez recordó que un salario digno, no es aquél que busca eludir impuestos al subregistrar a sus trabajadores con salarios bajos y compensaciones altas.

Consideró que el papel de una buena y eficaz promoción de las inversiones, es aquel que incita y promueve que las nuevas inversiones consideren salarios dignos, que no evadan el pago de impuestos mediante el registro de un salario directo bajo y compensado con otras prestaciones que demeriten la seguridad social del factor humano.

Finalmente, pidió a los funcionarios estatales no pretender engañar a la gente haciendo creer que los salarios de las plantas armadoras son “de ensueño”, porque son sueldos de baja calidad; “si comparamos los sueldos que perciben dos trabajadores con el mismo puesto, misma antigüedad y misma jornada laboral, el trabajador de Civac, en Morelos, gana mucho más que uno que labora en la planta de Aguascalientes”.

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