Desde el año 1980, el grupo Vasallos Guadalupanos, pertenecientes a la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de la comunidad de Maravillas, Jesús María, ha representado el solemne Viacrucis, enmarcado por el Viernes Santo, recordando la Pasión y Crucifixión de Cristo.
Este año no fue la excepción, por lo que en punto de las 11:00 horas dio comienzo el evento religioso, el cual logra reunir a decenas de fieles que se unen a la reflexión del Viacrucis, que da inicio en el patio contiguo a la Parroquia para después recorrer la avenida Guadalupe hasta la loma donde se representa la crucifixión.
El maestro Raúl Loera es el encargado de organizarlo, contando con la participación de aproximadamente cuarenta actores. En esta ocasión, Francisco Leonardo Suárez Martínez dio vida a Jesús de Nazaret; Clara Isabel Martínez Zenteno, a María; Roberto Cardona fue Pilatos; Yajaira Becerra, María Magdalena; Jorge Guerrero, Barrabás y los ladrones, Marco Antonio Landeros y Juan Ricardo Suárez; además, al equipo de actores se unió un pequeño de tan sólo tres meses de edad, quien fue llevado por sus papás, Ricardo y Ana Paola, con el firme deseo de transmitir esa hermosa tradición a su pequeñito.
Gracias al apoyo del señor cura José Cruz Buendía, párroco de dicho templo, se llevó a cabo dicho Viarucis, mediante el cual la feligresía fue invitada para acompañar a Jesús, con arrepentimiento y sacrificio, bajo la reflexión: “Aunque este mundo poco a poco se desvanece, Cristo está más vivo que nunca”.
A lo largo del recorrido, los fieles escucharon el significado de cada una de las catorce estaciones, mientras se hacía alusión al Viacrucis que cada uno de los creyentes vive en su vida cotidiana y el dolor que María experimentó al ver maltratado a su Hijo, tal y como lo hacen las madres ante la injusticia de la sociedad y ante todo aquello que da sufrimiento a la familia, como es: la drogadicción, el alcoholismo, la desintegración familiar, el aborto, el suicido, la falta de respeto al adulto mayor, el maltrato a los seres vivos, etc.
Vivir de cerca la Pasión y Muerte de Jesús, otorgó a los feligreses momentos de verdadera reflexión, por lo que al final del evento religioso, se retiraron a sus hogares, pensativos pero dispuestos a cambiar el rumbo del camino equivocado, llevando un mensaje de amor y de paz a sus seres queridos, luego de haber escuchado las palabras que Jesús pronunció: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”, y “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. (Graciela Lozano/El Heraldo)