CIUDAD DE MÉXICO, (EL UNIVERSAL).- Eliminar la reprobación en primero y segundo grado de primaria genera el riesgo de que los niños avancen en el trayecto escolar sin las competencias necesarias para adquirir conocimientos, consideraron profesores de primaria y especialistas en materia educativa.
Especialistas se mostraron en desacuerdo con esta medida que publicó la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el Diario Oficial de la Federación (DOF) porque en primero y segundo de primaria es donde se les enseña a leer y escribir, y estas son las bases que necesitarán los niños para aprender a lo largo de su trayectoria académica.
«No estoy de acuerdo porque son las bases de la educación del niño. Si el niño aprende a leer y escribir en primero y segundo de primaria, va a hacer una muy buena primaria. Son las bases. Sin una buena primaria, no hay una buena secundaria. Lo mejor que se puede hacer es poner un muy buen maestro en primero y segundo de primaria», consideró Ramona McGrew, directora de primaria en Sonora.
El profesor Freddy Góngora, quien imparte clases en sexto grado en la Escuela Primaria General «Valentín Gómez Farías», en Oxkutzcab, Yucatán, explicó que en primer y segundo grado de primaria es donde los niños aprenden a leer y escribir; por lo tanto, si un niño reprueba quiere decir que no domina esa habilidad que es fundamental para seguir aprendiendo y adquirir información.
Aunque lo diga la ley, por ética un maestro no puede pasar a tercer grado de primaria a un niño que no ha aprendido a leer y escribir, consideró. «Muchos papás nos piden que no pasemos de año al niño si no sabe leer ni escribir y los docentes no lo vemos con buenos ojos porque no es posible continuar con el desarrollo de aprendizajes si el niño no ha alcanzado las competencias para que pueda acceder a la información».
Cenobio Popoca, docente de la licenciatura en Educación Primaria e investigador de la Benemérita Escuela Normal de Maestros, explicó que saber leer y escribir es una habilidad esencial y que si se otorga el «pase automático» de grado tanto la escuela como la propia familia puede descuidar al niño y sus necesidades porque se está privilegiando el pasar de grado sobre el aprendizaje.
«Eso tiene riesgos. Le impacta al niño en todo su trayecto académico pero también a la familia y a los maestros porque ya no hay una preocupación y ocupación para que el niño logre este aprendizaje. Cuando un niño reprueba, entre toda la escuela va pensando qué tipo de actividades llevar a cabo para que el niño aprenda a leer y escribir. Ahora se podría dejar de privilegiar el aprendizaje con la idea de que ‘al fin que va a pasar’ y que aprenderá en otro momento, lo cual no es necesariamente cierto».
En un acuerdo publicado el pasado 29 de marzo en el Diario Oficial de la Federación la SEP anunció que para pasar de primero a segundo, y luego de segundo a tercer grado de primaria, «se acreditan con el solo hecho de haber cursado el grado correspondiente».
Catalina Inclán, investigadora del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación Superior de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que este acuerdo no es nuevo y que se tomó desde la reforma educativa de 2013. Señaló que es una referencia que ha funcionado en otros países pero no en México. Pidió tomar en cuenta la opinión de los maestros para saber qué se debe hacer con los niños que no han aprendido los fundamentos de la lecto-escritura y de las matemáticas.
«Los niños tendrían que pasar con un agregado en su boleta o expediente para saber dónde se quedó. Se puede generar una carga para el siguiente maestro y para el propio niño. Hay muchas aristas: se tendría que pedir la intervención de los padres de familia y de especialistas para saber por qué el niño no logró pasar pero los maestros no tienen las herramientas para saberlo», explicó.
«Hay una dificultad muy fuerte en el sistema educativo: en el nombre de la igualdad, pensamos que todos los procesos son iguales y que todos los niños deben transitar por ellos al mismo tiempo», señaló.