TORONTO.-En lo imperfecto de los protagonistas de Nace Una Estrella (A Star is born) y en la de sus personajes radica la belleza del famoso remake fílmico que en 1937 estelarizaron Janet Graynor y Fredric March, en el 54, Judy Garland y James Mason, y en 1976, Barbra Streisand y Kris Kristofferson. Ahora habrá una versión actualizada llevada por el histrión Bradley Cooper y por Lady Gaga.
“Pienso que mucha de la belleza y magia de esta historia resulta de que los dos personajes centrales son imperfectos. Y físicamente, también. A mí me sucedió que en varias audiciones le ponían peros a mi color de ojos, a mi nariz, a la forma de mi boca y aunque muchos digan que soy perfecto, me percibo muy imperfecto”, comenta Cooper.
“Sí, es un hecho que cuando hablamos la primera vez de hacer la historia, ambos reparamos en nuestras imperfecciones. Y a mí me sucedió lo mismo que a él: siempre me dijeron que no era perfecta, pero… ¿adivinen qué? Yo siempre quise que me vieran por cómo soy y por mi capacidad artística”, añade Lady Gaga.
Con unas variaciones temáticas, pero principalmente en el concepto musical, Cooper da vida a Jackson Maine, un famoso y prestigiado cantante de country, quien conoce en un bar a Ally (Lady Gaga), mientras ella canta “La Vie en Rose”.
Después de hacer ‘click’, el ya consumado artista le dará el primer empujón a la soñadora joven, con quien tras un tiempo breve de pasión y alegría descenderá por una sufrida espiral de dolor y excesos.
“Es una historia muy humana y que desmitifica a las personalidades que impactan en la industria musical. Jackson tiene problemas de alcoholismo, su carrera va en picada y se percibe muy inconforme con su vida. Ally es quien lo hace buscar el centro y la percibe como su brújula”, acota Cooper. (Juan Carlos García/Agencia Reforma)