La alienación parental es uno de los temas más delicados dentro de los juicios de divorcio, porque los hijos son tomados como botín por los cónyuges para tratar de dañarse, lo que provoca severas afectaciones a los menores de edad.
En la alienación, el papá o la mamá, lo que tratan de hacer es manipular a los menores para hacerles creer una determinada realidad, hacerles creer que no son aceptados, que no son queridos por el otro progenitor y que, por tal motivo, hay un rechazo hacia la convivencia parental.
Juan Manuel Ponce Sánchez, magistrado presidente del Poder Judicial del Estado, explicó que la alienación parental es uno de los fenómenos que desafortunadamente son más concurrentes principalmente en los casos de divorcio; “los hijos son tomados como botín en el cual son manipulados para hacer daño al otro cónyuge, es decir, si yo sé que a mi esposa le duele no convivir con mis hijos, yo hago cálculos para que no los vea. Si yo sé que mi exesposo necesita convivir con mis hijos, yo ya me divorcié, estoy molesta, busco por cualquier mecanismo que ya no se acerque, que ya no conviva con los hijos, y entonces se les empieza a generar esa idea de que es negativo convivir con el papá o con la mamá”.
El magistrado explicó que el término “alineación” surgió de los libros de Carlos Marx, donde se hablaba de la alienación, como una forma de enajenación. Hace 10 años, se comenzó a emplear para atender y explicar aquellos casos en los cuales uno de los progenitores manipula la conciencia de los hijos en contra del otro progenitor, entonces ese término, fue reconoció por los ordenamientos legales, en el caso de Aguascalientes en el 2008 concretamente en el Código Civil, se conceptualiza como la obligación de evitar conductas que impliquen actos de alienación parental, en los términos ya señalados.
“Cuando estamos en presencia de este tipo de situaciones, hablamos de situaciones de carácter familiar, en el cual el Código Civil establece obligaciones para los jueces, dictar medidas para evitar los actos de alienación”.
Sin embargo, en muchas ocasiones las medidas que se dictan no son suficientes, o llegan a ser muy tardadas, como la convivencia la tiene que dictar un juez y la gente quisiera siempre tener una respuesta muy rápida, ante ello, dijo, se han levantado voces que buscan penalizar la situaciones en donde hay alienación parental y sancionar penalmente a aquel cónyuge que las está propiciando.
“Mi opinión al respecto es que, no todas las conductas deben ser penalizadas, la intención no es que ante una dificultad de carácter familiar, tengamos que tener en la cárcel al papá o a la mamá, incluso porque en muchas ocasiones cuando se decretan medidas como el arresto, luego se utiliza como bandera, para decir: mira por culpa de tu papá estoy en la cárcel”, expresó el magistrado.
Consideró que cuando se busca penalizar una conducta, se debe tener claro si acaso hay otra forma a través de la cual se corrijan ciertas conductas. “Yo soy de la idea que no toda conducta debe tener penalidad. No todo incumplimiento a una obligación de carácter familiar debe concluir en la cárcel, de ahí entonces que en lugar de penalizar este tipo de conductas lo ideal sería darles mayores facultades a los juzgados familiares darles mecanismos para que existan medios para evitar las conductas de alienación y no simplemente pensar en que toda conducta debe ser penalizada para obligar que alguien acate una sentencia”, consideró Juan Manuel Ponce Sánchez, al reiterar que ante la alienación parental no cabe la penalización de este tipo de conductas que dañan a los hijos.

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