Por FRANCISCO VARGAS M.

Muy emotivo y con momentos llenos de sensibilidad, fueron los que se vivieron ayer en lo que fue el adiós que familiares, parientes, amigos, y la gran familia taurina le dio al matador de toros Mario Aguilar, quien lamentablemente falleció el pasado domingo, suceso que causó enorme tristeza y consternación en el medio taurino.
Desde primeras horas de ayer lunes, integrantes de la familia taurina, como aficionados y amigos, hicieron acto de presencia en la Funeraria Hernández de esta ciudad, donde estaba siendo velado en la Sala “El Rocío”, el cuerpo del fino diestro aguascalentense, para expresar sus sentidas y sinceras condolencias a sus familiares cercanos.
Pasadas las 14:00 horas en una elegante carroza color blanco, subieron el féretro gris mismo que fue llevado al Templo El Encino, ubicado en el barrio castizo de Triana, donde se celebró la Misa de Cuerpo Presente, que fue encabezada por monseñor Ricardo Cuéllar Romo, quien acompañado de dos sacerdotes más llevaron a cabo dicha celebración religiosa, misma que se efectuó ante un templo lleno a su máxima capacidad, expresando los celebrantes palabras emotivas y muy descriptivas de la calidad humana de Mario, así como su enorme cariño que tuvo por su profesión que ejerció con entrega y pasión.
Antes de concluir la celebración litúrgica, su novia Mariana, con gran templanza, dio lectura a emotivas palabras que escribió, dedicadas a su amado, mismas que llegaron muy dentro del corazón de todos los ahí presentes, siendo despedido Mario del bello recinto donde se honra al “Cristo Negro”, con una fuerte y cariñosa ovación.
Pero los momentos más intensos estaban por venir, en la Plaza de Toros San Marcos, escenario histórico y centenario donde se le brindó un justo y merecido homenaje al fino torero aguascalentense, siendo colocado su féretro en el centro de ruedo comenzando las actividades de este reconocimiento con las notas de pasodoble “Cielo Andaluz”, interpretado por la Banda Municipal dirigida por el maestro Ismael Rodríguez, registrando una gran entrada toda la localidad de sombra de aficionados y público en general que se sumaron a este emotivo homenaje.
El encargado de hacer uso de la palabra en primer término fue el licenciado Adrián Sánchez, quien dio una semblanza biográfica del matador acalitano.
Posteriormente el señor Miguel Aguilar agradeció, a nombre de la señora María Tabares y de sus hijos y familiares, todas las muestras de cariño mostradas a su hijo Mario, desde que era niño cuando decidió ser torero, reiterando las gracias a todos sus maestros, siendo los primeros los hermanos Vicente y Elías Esparza; destacando la ausencia de su hijo Miguel, quien se encuentra en España preparándose; haciendo extensivo el agradecimiento un tío del torero finado por todas las muestras de afecto y cariño mostradas a su sobrino Mario como a toda la familia.
Manolo Ayala también pidió hacer uso de la palabra para dar lectura a palabras en recuerdo al gran amigo y torero; mientras que Efrén Rosales en representación de los toreros perteneciente a la generación de diestro, con un nudo en la garganta dedicó palabras intensas y sinceras de la enorme amistad que cultivó con Mario, a quien calificó como un hermano.
Enseguida se pidió a los matadores de toros presentes, activos y en el retiro, hicieran la primera guardia de honor, misma que montó César Pastor, Jorge Mora, César Delgadillo, Christian Ortega, Fabián Barba, Israel Téllez, Octavio García “El Payo”, Arturo Saldívar, Gerardo y Jorge Adame, Carlos y José Manuel Montes, Jorge Delijorge y Antonio Romero, Julio de la Isla, “El Canelo”.

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