Emotivo reconocimiento recibió Héctor Bonilla

Mauricio Ángel
Agencia Reforma

CDMX.- Un homenaje para entregar el reconocimiento Trayectorias Notables de las Artes en México puede sonar como un acto solemne, sin embargo, Héctor Bonilla y sus amigos demostraron que son las risas compartidas las que hacen que este tipo de eventos se saboreen delicadamente.
Anoche, en el Teatro Julio Castillo y durante poco más de dos horas, el protagonista de filmes como Rojo Amanecer escuchó las anécdotas de sus colegas y familiares, en las que destacó como un hombre generoso, espontáneo, alburero y, sobre todo, congruente.
Con palabras de sus hijos, Sergio y Fernando, y de compañeros de vida, como Patricio Castillo, Julieta Egurrola, Damián Alcázar y Susana Alexander, al actor no fue reconocido sólo por su trabajo, sino por los momentos en que sacaba la guitarra para cantar, daba consejos o contaba chistes.
«A veces dices que todos estos reconocimientos y homenajes son porque muchos piensan que ya te vas a morir, pero se te reconoce en estos instantes por tu impresionante carrera actoral, por tu impecable trayectoria artística y por tu legado cultural.
«También por tu gran amor por México y su historia, por tu gran amor por tu familia de la cual siempre te has sentido orgulloso y la enorme simpatía que siempre has despertado en el pueblo. Eres el novio de México», reconoció Castillo durante su intervención en el homenaje.
Las risas llenaron el escenario en algo que parecía un montaje, con personajes como Susana Alexander que desató las carcajadas por su ligereza al contar anécdotas sobre su amistad.
Histriones consolidados como Alcázar y Egurrola recordaron que Bonilla fue un maestro para ellos y que les enseñó a llevar sus carreras de formas diferentes.
A Damián lo impulsó a entrar al cine, mientras que a Julieta, después de haber compartido escenario con ella en su primera obra, la volvió a llamar para otro proyecto.
El cariño llegó en forma de canción dos veces: la primera con Castillo a la guitarra y la segunda al final, con un mariachi, a quien Bonilla pidió que le tocaran, en tono alburero, «la negra».
«Me imagino que en la noche Héctor va a ir a acostarse y se va a preguntar: ‘¿De verdad soy tan chingón?'», bromeó Alexander.
Al estrado también pasó su pareja desde hace 38 años, Sofía Álvarez, para contar que Bonilla hace funciones dobles cuando llega a casa, porque su nieta quiere jugar al ensayo o le piden que actúe en la sala.
Fiel a su carácter contestatario, Bonilla hizo un llamado a mejorar las condiciones de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), para que también ayude a los colegas que hacen exclusivamente teatro, moción que interrumpió Jesús Ochoa, actual secretario general, para adelantar que ya trabajan en la propuesta.
Tras mencionar que el cáncer que padece, Bonilla leyó un texto que escribió en 2004 para sus hijos y que tituló: «Testamento», donde dice que no tiene nada que dejar, ni le apura que hagan estatuas de él.
«¡Se acabó la función, no estén chingando! El que me vio, me vio, no queda nada más», concluyó el texto del histrión, que se retiró entre aplausos cerca de las 22:00 horas.