Saúl Alejandro Flores

Continuando amables lectores con el tema de la privatización y concesión en donde les he manifestado que no son lo mismo, a modo de ilustrarlo como consecuencia de los debates que han surgido, por el momento hablamos de concesión, luego vendrán los comentarios de figuras como son las asociaciones público privadas, pues repasemos sobre la concesión.

La semana anterior entre otros temas cité la definición que nos aporta el maestro Rafael Martínez Morales en su obra de Derecho Administrativo: “la concesión es el acto jurídico unilateral por el cual el Estado confiere a un particular la potestad de explotar a su nombre un servicio o bien público, que le pertenecen a aquel satisfaciendo necesidades de interés general”.

Amables lectores como habrán podido ver la concesión es un acto jurídico unilateral, no lo pierdan de vista más adelante lo retomaré. Ahora vayamos a complementar más aspectos sobre el tema, también la semana pasada hablamos de los elementos personales: a) concedente: quién es la autoridad competente que otorga la concesión, que para el caso de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento es el municipio. B) El concesionario, que puede ser la persona física o moral a quien se le otorga la concesión para prestar los servicios públicos de agua (para el caso que nos ocupa) y c) es el usuario, quien es la persona física o moral que debe ser beneficiado con el servicio que preste el concesionario.

Dado que la concesión es un acto administrativo, le son aplicables los principios para el mismo que son: a) competencia. Debe ser producido por un órgano competente, a través de un funcionario o empleado con facultades para ello.; b) escrito: el acto o concesión debe constar por escrito con base en la garantía de certeza jurídica contemplando aspectos, como fecha, firma, claridad, etc. c) Fundamentación. Se refiere a indicar con precisión qué ley o leyes y cuáles de sus artículos son aplicables al caso, originan y justifican su emisión; d) motivación, implica el describir las circunstancias de hecho que hacen aplicables la norma jurídica al caso concreto; e) principio de legalidad Toda actividad del Estado debe ajustarse a la ley.

Ahora bien, pasemos a los comentarios, como podrán ver la concesión es un acto jurídico unilateral, lo que significa, que el Estado sea en cualquiera de sus ámbitos (federal, estatal o municipal) puede otorgar la concesión a un particular sea persona física o moral, pero bajo ciertas condiciones, es decir, el Estado debe decir el cómo se debe de prestar el servicio, beneficios, precios, incluyendo la contraprestación que debe otorgar el concesionario al concedente. No se trata de un contrato que es un acuerdo de voluntades, es decir un acto bilateral, en dónde entran las dos partes a negociar, el acto unilateral, es impuesto por la autoridad y si quiere o no quiere el concesionario es otro tema.

En el caso de la concesión del servicio de agua de Aguascalientes, puede decirse que en el 93 era concesión, no lo dudo, pero en el 95 perdió ese carácter al desaparecer las sanciones y otros elementos jurídicos que deben darle el carácter de concesión, por eso se trata de un contrato de colaboración.

Ahora bien, recordarán amables lectores, que les he dicho que las concesiones no son malas ni buenas, ni los contratos, ni la privatización, lo que existen son malas negociaciones o malas hechuras de dichos instrumentos legales, los que provocan la queja son precisamente instrumentos defectuosos, hechos sobre la rodilla, esas son malas experiencias en el país.

Para Aguascalientes, es aventurado decir que es un caso exitoso, porque es eficiente para la empresa, a un grado superlativo, pero no lo es para el concedente, ni para el usuario, simple y sencillamente porque el llamado título de “concesión” adolece de los elementos que le garantizarían la certeza y equilibrio propias de la naturaleza de una concesión, además de que no existe otra figura que permitiría un equilibrio como sí sucede en países como Chile que tiene una experiencia sólida en el tema, pues ya cuenta con una tradición en materia de REGULACIÓN y lo digo con mayúsculas, porque en Aguascalientes, la visión que ha imperado ha sido de fontanería, CCAPAMA cubriendo omisiones de la empresa, soportando la información a cuenta gotas de la empresa, porque no hay manera de que la obliguen, CCAPAMA no ha conseguido desdoblarse, ni siquiera en una instancia que se acerque a la regulación y el INAGUA en ventanilla de gestión para los programas federalizados que ya tiene Conagua etiquetados, no hay autoridad del agua a nivel estatal ni municipal de peso a pesar de las atribuciones que se desprenden del propio 115 constitucional fracción III, ni siquiera vale la pena citar las últimas reformas constitucionales en materia del derecho humano al agua.

Con todo el respeto el trabajo ha sido pobre, y los legisladores sólo a parchar una ley, que ya tiene 15 años, que como le he mencionado parte de la Ley de Aguas Nacionales del 92, ni siquiera adoptó la visión del 2004, sólo con reformas de carácter populista. ¿Y el agua qué?, como verán nos encontramos en una pendiente como la que señala Carl Sagan en donde los extremistas de ambos lados pierden la dimensión y la tabla se inclina a un lado u otro, sin equilibrio, hablar actualmente de derecho humano al agua es un trampolín para captar votos en dos años electorales consecutivos 2015 y 2016, no se visualiza el interés por una gestión seria y responsable del agua. La Ley General de Aguas no privatiza, deben leerla no hacerle caso a pregoneros electorales, la ley considera esa figura y otras opciones mixtas que permitan mejorar la gestión, porque también quienes aseveran que en el resto de municipios del país se manejan de manera eficiente los organismos operadores, no están en lo cierto, los organismos operadores municipales están en quiebra, salvo algunas excepciones que han adoptado modelos de gestión alejadas del populismo, pero lamentablemente son endebles, porque al ganar otro partido político distinto al que implementó el programa, todo se derrumba. Amables lectores, este es un tema que debe abordarse con seriedad, conocimiento y responsabilidad para aspirar a que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

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