Mircea Mazilu

El Ejército Libertador del Sur surgió de la mano de un campesino mestizo del estado de Morelos llamado Emiliano Zapata Salazar. Nacido en Anenecuilco en 1879, Emiliano vivió la realidad del sistema de latifundismo porfirista y la injusticia social en su estado; en 1909 se convirtió en el dirigente de la defensa de la tierra de la comunidad campesina en su pueblo. A partir de ese momento, el joven líder trabajaría con documentos que atestiguaban el derecho de los campesinos sobre la propiedad de sus tierras, un derecho que había sido violado por las Leyes de Reforma y las Leyes de Deslinde. Esta circunstancia supondría el punto de partida de la lucha por la devolución de la tierra a los agricultores que se desató en México durante el siglo XX.

En 1910, tras la promulgación del Plan de San Luis, Zapata declaró su adhesión a Francisco I. Madero y comenzó a constituir el Ejército Libertador del Sur. Su hueste se conformaría por diferentes grupos de campesinos, arrieros y otros hombres que provenían mayoritariamente del estado de Morelos; se trataba de una federación de agrupaciones independientes, las cuales eran dirigidas por sus propios jefes. Los soldados zapatistas habían sido víctimas de la legislación concerniente a la expropiación de la tierra de la segunda mitad del siglo XIX. A pesar de que en 1910 Morelos era uno de los pocos estados cuyos pueblos habían sobrevivido en gran medida a la ofensiva de las haciendas, muchas comunidades habían perdido gran parte de su tierra. Al mismo tiempo, la población había migrado a zonas estériles o a las grandes propiedades azucareras en calidad de peones.

Arruinados, los campesinos morelenses abandonaron sus campos, tomaron sus armas y decidieron seguir a su libertador. Calzados con huaraches, vestidos con holgados y grandes sombreros, los zapatistas se convertirían en un ejemplo de ejército pobre pero determinado a luchar por sus principios. Del total de los 5 mil soldados que conformaban la tropa zapatista, una pequeña parte montaba a caballo mientras que la mayoría marchaba a pie, cargando rifles, carabinas y fusiles. Poco experimentados en el campo de batalla, los zapatistas llevarían a cabo una lucha local a través de la guerra de guerrillas. Su reclamo sobre las injusticias en el campo, los llevaría a hacer una revolución propia, aislada y diferente a la nacional.

Estallada la Revolución en noviembre de 1910, Zapata expandió su movimiento fuera del estado de Morelos presentándose como un fuerte peligro en el sur del país. Francisco León de la Barra, presidente de mayo a noviembre de 1911, envió tropas para aplastar el movimiento sureño, destacando las dirigidas por Victoriano Huerta en la campaña de agosto de 1911. Una vez llegado Madero a México, Zapata se reunió con él para hablar sobre el programa de restitución de la tierra. Careciendo la política maderista de un serio proyecto agrario, la ruptura entre ambos fue inmediata. El 28 de noviembre de 1911 “El Atila del Sur” firmó el Plan de Ayala en el cual proclamaba la ruptura con Madero y reclamaba la restitución de la tierra usurpada a los campesinos por caciques, hacendados y terratenientes.

Durante la presidencia de Madero, las hostilidades contra los zapatistas y el pueblo de Morelos continuaron. Destacaron las campañas de Arnoldo Casso López, Felipe Ángeles y Juvencio Robles. Éste último utilizó las estrategias más crueles e inhumanas contra la población morelense provocando la adhesión de muchos seguidores a las filas del zapatismo. Durante la presidencia de Victoriano Huerta, la guerra contra Morelos siguió con mayor fuerza y barbarie, llevándose a cabo ejecuciones de civiles, quemas de campos y matanzas de ganado. En 1914, el ejército constitucionalista de Venustiano Carranza derrotó al ejército federal poniendo fin a su existencia. Esto supuso una victoria para el Ejército Libertador del Sur, que incorporó a sus filas a muchos veteranos federales.

Con los constitucionalistas en el primer plano político, Zapata solicitó a Carranza la aceptación del Plan de Ayala. Siendo negada la aprobación de dicho programa por don Venustiano, se desató la rivalidad entre ambas facciones. En la Soberana Convención Revolucionaria, Zapata y Villa apoyaron el nuevo gobierno con Eulalio Gutiérrez a la cabeza, mientras que don Venustiano lo rechazó. A partir de ese momento, las relaciones entre constitucionalistas y zapatistas se enfriaron aún más, provocando el estallido de una guerra civil. Finalmente, los carrancistas salieron vencedores; Zapata fue asesinado en abril de 1919; y el Ejército Libertador del Sur pasó a ser liderado por Genovevo de la O. En definitiva, el zapatismo se desintegró en 1920 pero su grito de liberación resonaría a través de los tiempos y su sueño de restitución de la tierra pronto empezaría a convertirse en realidad.

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