El Heraldo de Aguascalientes

El rey Midas de la televisión

GUADALAJARA.- Fue durante años el rey Midas mexicano.
Lo que tocaba se volvía de oro o, quizá mejor dicho, a quien tocaba se llenaba de oro… y contratos.
Hoy, a casi 20 años de su muerte, Emilio Azcárraga Milmo -apodado “El Tigre”- es un nombre que evoca a un pasado glorioso del que quedan algunos ecos.
Televisa, la empresa que heredó de su padre, Emilio Azcárraga Vidaurreta, y que a su vez heredó a su hijo Emilio Azcárraga Jean, está lejos de ver su final pero no tiene ahora la preponderancia de la que gozó durante las últimas décadas del siglo 20.
“Todavía tiene peso, pero mucho menos que bajo (las riendas de) Azcárraga Milmo”, señaló en entrevista Andrew Paxman, coautor de El Tigre, biografía publicada por Grijalbo.
“Se nota el cambio sobre todo en la música. Gracias al poder cuasimonopólico de Siempre en Domingo y revistas como ‘Eres’, era difícil que un grupo o cantante se lanzara a la fama en México sin el apoyo de Televisa”.
Lo que dominaba en el país, aseguró, era música poco original que reciclaba los géneros más inofensivos de Europa o Estados Unidos.
“¿Los ‘artistas’? Como digo en el libro, la mayoría eran cantantes prefabricados con cuerpos posconstruidos”.
Actualmente, servicios como Spotify, iTunes o ClaroMúsica, añadió, permitieron cambiar la fórmula y el surgimiento de artistas con propuestas más allá del pop comercial.
Lo mismo ha pasado con su principal producto: las telenovelas, que han caído en rating ante el surgimiento de otras opciones de entretenimiento que son, además, a la carta, como Netflix, ClaroVideo y a las que Televisa respondió con Blim.
“La telenovela está muriendo, por lo menos en México. Los éxitos de hoy capturan la mitad de las audiencias que capturaron las de hace 20 años. Es una muerte muy gradual, pero es inevitable”, apuntó el historiador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
El emporio de las producciones audiovisuales en México, añadió, ya no pertenece a un empresario en particular.
“Está compartido y fragmentado, cada vez más. Habrá peces gordos y habrá peces chicos, pero nunca veremos de nuevo el leviatán que fue Televisa bajo El Tigre”.
Este cambio en el panorama sería para el respetado empresario quizá difícil de aceptar aunque tendría motivos de orgullo a casi dos décadas de su partida.
“Le habría gustado ver cómo su hijo y su círculo lograron rescatar a Televisa del borde del desastre financiero en 1997. También le habría gustado ver cómo su propia iniciativa de la TV satelital se ha convertido en una de las ramas más rentables del consorcio”.
Para el investigador inglés, quien encuentra la palabra “predictibilidad” como sinónimo de Televisa, la decepción que podría causarle a El Tigre la agonía de las telenovelas, es un reflejo de una tendencia universal: la evolución de la televisión abierta.
“El futuro se va a ver cada vez más como Club de Cuervos y cada vez menos como María la del Barrio”.

El tigre y los dragones
Otro sinónimo, quizá más común, para Televisa es PRI, sin embargo, nunca lo fue del todo.
“Nunca fue priista de hueso colorado -no importa lo que dijera El Tigre en público-, sólo de conveniencia”, apuntó Paxman.
Para el investigador la asociación de la empresa siempre fue con el poder en abstracto.
“Aunque Televisa pueda tener sus preferencias, y aunque lograra cultivar eficazmente a Peña Nieto desde cuando era gobernador, hacia el clímax de cualquier campaña siempre va a respaldar el candidato que tenga mayor probabilidad de ganar”.
El mayor talento de El Tigre, apuntó, fue mantener buenas relaciones con los políticos en el poder.
“Aun con los que despreciaba como el presidente Echeverría. Pero esto fue menos un logro emprendedor que un logro ‘rentista’. Así logró preservar y ampliar su monopolio, como varios industriales de su generación”, finalizó. (Ignacio Torres/Agencia Reforma)

ASÍ LO DIJO
“Para hacer el libro, tuve que ver mucha tele. Siempre con pluma en mano, por supuesto. Como resultado, me dio una alergia, y desde 2000 veo poco la TV mexicana”.
Andrew Paxman, biógrafo.