Por: Itzel Vargas Rodríguez

Corría el año del 2015, ya eran momentos electorales en varios estados de la República y se dio un milagro democrático que reanimó en singular medida los ánimos ciudadanos por la política en el país: llegaron al poder candidatos independientes sin partido, derrotando a esos monopolios del poder, que por tanto tiempo han lacerado la confianza social.

Así, paso el tiempo y cada vez más personas levantaban la mano para las candidaturas electorales posteriores en esta modalidad de “ser independiente”, y la cosa aunque sigue siendo un valiosísimo recurso, se ha ido desvirtuando poco a poco.

Comenzando con aquellas gestiones que no han sido tan eficientes del todo, como el caso de “El Bronco” en la gubernatura de Nuevo León, quien últimamente ha tenido casos muy fuertes de conflictos en penales, y él en cambio, mientras le explotaba la bomba de seguridad en las cárceles, sólo estaba aspirando a ser Presidente Independiente de la República, cargo para el que ya se postuló.

Pero así como él, ha habido quien sí ha realizado bien las cosas. Un ejemplo muy claro es el diputado independiente de Jalisco, Pedro Kumamoto quien no sólo se bajó su sueldo y lo restante lo ha donado, sino que ha lanzado a nivel nacional la propuesta “Sin voto no hay dinero” que fue por muchos aspectos, vetada e ignorada de la Cámara de diputados y senadores a nivel nacional, pero en su estado, fue victoriosamente aprobada, logrando marcar un hito sobre la forma de hacer política en la actualidad.

Él ahora, aspira a una curul en el Senado, posiblemente, porque después de la experiencia de “Sin voto no hay dinero”, Kumamoto ha visibilizado que muchas cosas no se pueden hacer externamente, habrá que hacer presión desde sillas más grandes.

Por otro lado también tuvimos a una Margarita Zavala, panista de cepa, salirse de su partido para también apuntarse de forma independiente a la Presidencia en el 2018, dejando a un PAN fracturado, con muchos conflictos internos y con dudas, sobre su abanderado a esta candidatura. Ella, aunque gozando de cierto reconocimiento social, carga con el peso de haber sido ya Primera Dama, y eso incluye tanto sus aspectos positivos, como aquellas malas decisiones y reputación con la que se haya quedado su marido en la percepción pública.

Tenemos también aspirantes como Armando Ríos Píter o Pedro Ferriz de Con, quienes ofrecen discursos más antisistémicos y críticos, sabiendo de antemano al competición tan dura que se acerca.

Y hay también otra candidata que ha llamado mucho la atención por el simple sentido de darle voz, a un grupo que sigue siendo muy poblado en el país pero que raras veces tiene voz: el sector indígena, quien, a través de Marichuy Patricio, tienen consolidada otra candidata independiente a la República.

Todos  tiene algo en común: tiene por delante no sólo el enorme reto de enfrentarse a los aparatos ya establecidos y amañados de los partidos políticos, sino también, que deben reconstruir esa figura independiente que en dos años ha tenido suficiente para perder credibilidad y desvirtuarse.

Y no sólo se hará con propuestas, la forma en la que van a trabajar con la gente en campaña, será crucial para definirse en una posición en la política nacional.

Será muy interesante por ejemplo, analizar los discursos antiPRI, pero sobre todo, antiPAN que ofrezca Zavala, o la movilización digital que pueda impulsar Kumamoto con su candidatura al Senado, o la forma en la que hará campaña la misma Marichuy, quien ya ha dicho en reiteradas ocasiones que no recibirá dinero del INE, y, es bien sabido, que el EZLN siempre encuentra formas llamativas y creativas de hacerse notar.

Se vienen tiempos muy agitados y por demás interesantes. Estaremos con los ojos muy abiertos.

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