Por: Octavio Díaz García de León

Al presidente Peña Nieto le gusta jugar al ajedrez tal y como se le vio en una foto de mayo pasado y juega  con una apertura de peón de dama que es una apertura cerrada. ¿Porqué peón de dama? Porque el candidato al que escoge no es un político tradicional; siempre ha sido funcionario pero nunca ha tenido un puesto de elección popular. La dama, la pieza mas poderosa, lo protege, pero ante políticos mas avezados, le espera un juego cerrado. José Antonio Meade ha entrado al juego.

Hubo que dejar atrás a otros aspirantes fuertes como Osorio, Narro, Nuño y De la Madrid y lo primero que hace Meade es una operación cicatriz con ellos. Me puedo imaginar la conversación: “¿Qué quieres hacer cuando yo sea presidente? ¿Dónde te ves?  ¿Cómo quieres sumarte a mi proyecto? No te preocupes por tu gente, tendrán cabida. Si me apoyas y gano, habrá espacio para todos.”

Falta conciliar al sector duro del PRI: a Manlio, Gamboa y otros. Pero seguro se sumarán. Así ha sido siempre. Acoger también a los de Atlacomulco, que aunque pueden regresar a su Estado y ser incorporados por Del Mazo, ya se estaban acostumbrando a la CDMX.

Sumar al PANAL como ya se le vio invitando a Luis Castro a un buen café en una librería de las que le gustan a Castro y prometiendo quizá liberar a la Maestra; sumar al Verde, ofreciéndole una muy buena opción a Manlio y a su yerno Escudero; sumar, sumar,sumar….

Pero bueno, si se está en campaña, se trata de prometer y eso como sabemos, no empobrece. Falta ver el dar, que sí puede ser oneroso.

Se puede pensar en el presidente Peña como estratega con quizá tres asesores que son gran maestros de la política: Arturo Montiel, Carlos Salinas de Gortari y Luis Videgaray. Pero en la soledad de Los Pinos la decisión fue suya. ¿Fue buena jugada?

Ha impulsado como candidato a un tecnócrata con credenciales académicas muy relevantes: economista (ITAM), abogado (UNAM) y doctorado en economía en Yale, (también el alma mater de Zedillo. ¿Habrá escogido a otro Zedillo?) Cinco veces secretario, dos en gobiernos panistas y tres en el gobierno del PRI con Peña Nieto, con resultados aceptables. Atrae a un segmento del PAN, a los tecnócratas del PRI, a los empresarios, tiene buen cartel afuera del país, no está “quemado”. Suena bien.

¿Podrá convertirse en político o ya lo es? Las campañas de mercadotecnia hacen milagros. Lo importante es que no tenga muchos negativos. Y parece que en lo personal no lo tiene. Una casa normal para su sueldo, una esposa profesionista y con intereses culturales, una familia integrada. Vaya, hasta va a misa los domingos.

Deben haber hecho un muy buen “vetting” porque saben que sus adversarios irán con todo para encontrarle cadáveres en el closet. Seguramente no los tiene o no se hubieran arriesgado a sacarlo de candidato.

¿Puede ser un buen presidente? Por lo menos ha encabezado cuatro secretarías distintas y conoce lo suficiente de como se conduce un gobierno. Nadie de sus adversarios tiene esa ventaja (o desventaja si se piensa que la gente no está contenta con la conducción del gobierno).

Ya le empezaron a pegar. Jorge Castañeda salió con una campaña agresiva: el lado flaco de Meade son sus complicidades, Castañeda dixit, con este gobierno y con el  anterior de Calderón. Si vio algo mal, no dijo nada, o en el peor de los casos, lo encubrió.

La duda de todos: ¿Le podrá ganar a AMLO? Porque Anaya, del PAN, trae un hoyo en el flanco, con Margarita cavando su tumba. Mancera tuvo la idea del Frente, dice, pero lo dejarán fuera y entonces el también quizá tratará de cavar la tumba de Anaya. Por ello se perfila como una batalla entre dos,: AMLO y Meade,  mientras los demás se destrozan entre sí. Ya el cálculo solo se hace en quien le va a quitar mas votos a quien.

La otra duda que corroe: ¿Si gana, meterá a la cárcel a los corruptos o será su tapadera? ¿Será capaz de mejorar la seguridad o el narco seguirá comiendo espacios? ¿Podrá sacar adelante al país a pesar de Trump, sin TLCAN y con la  reforma fiscal de aquél país? Todavía nadie sabe que va hacer sobre estos  temas, que son los que mas preocupan.

Por lo pronto, el peón blanco de dama está al centro del tablero. Siguen las negras.

 

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