Noé García Gómez

Terminó la espera en el partido del presidente Peña Nieto, los años, meses y las últimas e intensas semanas, que tuvieron en suspenso a los opinadores cafeteros, los psicoanalistas de los intríngulis del poder, a los reporteros de la fuente presidencial. Meses y semanas que emocionados buscaban, interpretaron y una explicación a todo tipo de lo que ellos creían señales.

Al fin respiraron y se embriagaron por “la brillante” decisión, toda la semana han hablado de cómo el tapado, fue destapado y tiene más virtudes que los llamados Siete Sabios mexicanos, ¡hasta ha viajado en metro!, ¡válgame! Así de terrenal, no le ha importado mezclar su fino traje de lana inglesa trabajando artesanalmente a mano, con los outfitmade in lagunilla.

Sí, el presidente se decantó por lo que ellos dicen que es una mezcla entre un ciudadano común y un supersecretario, ya que ha trabajado en tres administraciones federales, y en sus últimas dos ha ocupado cargos de primer nivel.

Hacienda, Relaciones Exteriores, Sedesol; por él pasaron decisiones como la compra del avión presidencial de…, un incremento del 207% en la deuda con Calderón y 240% más con Peña Nieto, los gasolinazos, la liberalización del precio de las gasolinas, un aumento en la pobreza del 3.4%, aumentos en la tarifas del gas y la electricidad. En los años 90 les llamaban tecnócratas, esos que tomaban grandes decisiones, que parecían malas, pero eran realmente malísimas, solo que argumentadas con tecnicismos.

Pero hay que reconocer que la operación mediática y en redes ha sido radiante, circularon fotos de él de su juventud e infancia, declaraciones de su esposa, un desayuno con agua Perrier con el secretario de Gobernación; y una intensa gira en medios donde le preguntaron cosas “tan bonitas” que Paty Chapoy se pondría celosa. El toque “serio” lo dieron los sondeos twiteros donde 120mil cuentas de twitter votaron que está en la disputa contra Andrés, el frente pelea el tercer lugar con los independientes, sondeos twitteros que los vendieron, que son más serios que los estudios científicos del CIDE y la UNAM. Peccata minuta que la reactivación del dedazo sea una de las expresiones más antidemocráticas y pedantes del viejo régimen, ese régimen priísta que queríamos dejar atrás.

Hoy se ve un priísmo esforzándose por demostrar que la decisión fue acertada, aunque eso signifique que quien mejor representaba sus principios (Osorio Chong), un priísta de cepa y el mejor posicionado quedó relegado; como con Zedillo, hoy ganaron los tecnócratas, pero súper cargado de ciudadanismo (como si se comprara en Mazarik).

En su interior, los priistas saben que abre una caja de pandora, hoy cualquier funcionario sin militancia partidista y que haya trabajado por otro partido podrá exigir ser candidato por encima de la regla de la disciplinada fila de los méritos partidistas y la lealtad al partido. Que ese perfil no es atractivo para sus bases, principal arma electoral del PRI, que los apellidos y linaje no entusiasmaran a los operadores de colonia “hay que apoyar a ´Made Kurirrebeña´ ese pues, el que dice el líder que es súper listísimo y bien ciudadano”.

Hoy el PRI con este ciudadanazo súper secretario nos dice, otra vez, que es un nuevo PRI, los mismo del 2012 donde se tenía una nueva generación encabezada por el entonces gobernador Enrique Peña Nieto y escoltado por Rodrigo Medina, Roberto Borge, Rubén Moreira, además César y Javier Duarte todos con procesos judiciales. Pero el nuevo PRI de hoy ciudadano y preparado.

Me viene a la mente el final de la gran película “Sospechosos Comunes” donde el personaje de Kayser Soze dice “el mayor engaño que el diablo ha realizado, fue hacerle creer al mundo que no existía”, hoy el PRI nuevamente le quiere hacer creer que el viejo PRI ya no existe.