RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En la pasada Asamblea Nacional del PRI pudimos observar que ahora se puede meter cualquiera a ese Partido, bueno antes también pero necesitaban una credencial, y el espectáculo que se vio ahí fue muy similar a los que el PRI ha desarrollado a lo largo de su vida, muy buena organización, mucha gente, todo mundo con sus camisetas, chalecos y playeras de rojo, gritando, entusiastas, felices; la aparición del Presidente Peña en el acto fue sumamente celebrada, en fin, era una fiesta a la que solamente estaban invitados los que tienen algo que ver con el festejo, pero no olvidemos que una asamblea es un asunto interno de un partido, y lo que los dirigentes del PRI obtuvieron de esa asamblea en la que participaron miles de personas, en las mesas que elaboraron los documentos que después se aprobaron, de manera muy extraña, por unanimidad. Se votó y la unanimidad fue arrolladora, contundente, el aplauso fue ensordecedor y el partido hizo cosas que no a todos dejó satisfechos. Esto de decir que los asuntos del partido ya no le corresponden exclusivamente a quienes han dejado ahí esfuerzo, trabajo político y trayectoria, sino que también los frutos le pueden pertenecer a cualquier otra persona siempre y cuando sea un mexicano distinguido que tenga una fama pública reconocida y que simpatice con las ideas del PRI. La idea más reciente que le vimos al PRI es una idea con la que nadie puede antipatizar –todo mundo simpatiza con el combate a la corrupción, con el establecimiento de un código de ética, con que se ofrezcan cuentas, etc.-, que ya dentro de la estructura del PRI se asimila una petición hecha a través del IMCO-Instituto Mexicano para la Competitividad-, a los ideólogos históricos del PRI que podían haber sido Plutarco Elías Calles, Jesús Reyes Heroles, etc., ahora ya también se le suma Juan Pardinas cómo ideólogo del PRI, porque ya se apropiaron de la 3 de 3, ya los priístas dicen que van a hacer declaraciones fiscales, patrimoniales y de prueba de intereses a la posición a la que están aspirando.

Obviamente quedan dudas y ahora como ya no hace falta ser priísta para dudar sobre el PRI, nos preguntamos ¿Cómo se medirá esto de ser simpatizante? ¿Cómo se prueba la militancia en un Partido? Alguien dirá: “Mire usted, yo me afilié a éste partido cuando era un joven de 18 años y aquí hice mis pininos, y estuve en un seccional, iba a los mítines y repartía las tortas, repartía el dinero a los representantes de casillas, pegaba carteles en los postes y bardas; después tuve oportunidad como suplente y así ha sido mi militancia, he estado yo aquí todo el tiempo. Me dieron una credencial, aquí están mis recibos de mis pagos”. Así se pondrá prueba la militancia. ¿Pero la simpatía? ¿Cómo se prueba la condición de simpatizante? Alguien podrá decir: “Yo soy tan simpatizante del PRI que nunca he votado por el PRD”. O, “Soy votante del PAN pero simpatizante del PRI”, o como le puede pasar a José Antonio Meade, de quién nos preguntamos: ¿’De quién será simpatizante? Él dijo que era simpatizante del PRI, seguramente porque su papá tiene antecedentes dentro del PRI, pero lo mismo pudo haber dicho del PAN porque su tío abuelo Daniel Kuri Breña fue uno de los fundadores del PAN en 1939. Por eso ¿Que tan simpatizante será de uno u otro partido? Él podrá decir que fue secretario de Hacienda en un gobierno panista. ¡Pero también fue secretario de Hacienda en un gobierno priísta!

¿Cómo se prueba la condición de simpatizante? La verdad no lo sé. Creo que no hay un simpatímetro o un aparato que pruebe eso. En el PRI no se sabe muy bien que fue lo que hicieron. Si la histórica necesidad de enfrentar a los rudos con los técnicos y a los tecnócratas con los políticos e impedirles a aquellos el paso a través de la militancia sirvió para algo o no sirvió, y si va a servir para algo o no va a servir, porque lo que se vio, y con esto resumo lo que entendí de la asamblea, es que el esfuerzo interno de organizar un partido convocando a la participación, otorga de inmediato la voluntad de los de afuera de ser incluidos en el PRI. Abrir la puerta no garantiza que nadie, o alguien, quiera entrar. Seguramente alguien verá la oportunidad y se querrá colar hasta la cocina del edificio de Insurgentes y aprovechar la oportunidad. Ahora bien, le ofrece el Partido Revolucionario Institucional el 30% de sus candidaturas a los jóvenes. Y tampoco sabemos que es eso de ser joven. ¿Joven es hasta los 35 a hasta cuantos? ¿Joven es hasta los 25 o hasta los 21?  ¿Y por qué?. 50% de candidaturas de todo para las mujeres y puerta abierta para los simpatizantes… ¡pues ya la hicieron!

¿Dónde está la lógica de la construcción de un andamiaje político que le de vigencia, perdurabilidad de instituciones a un corpus ideológico? Porque entonces uno busca, busca y busca, como arqueólogo de la política, y en lo personal aún no encuentro donde está la ideología del PRI. Probablemente en el pragmatismo salvaje, aunque eso no es una ideología sino una actitud, una conducta, pero partamos del pragmatismo salvaje para buscar la ideología ad hoc que les quede a la medida. En el PRI hay un pragmatismo pero con quién se cuenta para hacer tan pragmático la practicidad de las cosas. Pero quien le garantiza al PRI que esa apertura los va a llevar al triunfo electoral. ¿Quién les garantiza que esa XXII Asamblea les va a juntar 20 millones de votos?  Con 20 millones pueden ganar la presidencia. ¿Dónde están 20 millones de votos? Desde luego que no están adentro de la Asamblea, están afuera del PRI. Porque los que votan son los ciudadanos no los simpatizantes.

En Aguascalientes los ciudadanos acabamos de ver que el PRI no tiene remedio. El método para elegir a la nueva dirigencia se percibió, a todas luces, totalmente antidemocrático. Se notó el agandalle en la obtención de la dirigencia partidista.  La ciudadanía no es tonta. Observó las simulaciones que se trataron de dar de democracia interna, pero la maniobra fue burda y con esas actitudes será muy difícil que el tricolor resurja en el Estado. La primera y más obvia consecuencia de esto fue una fuerte ruptura entre lorenistas y granadistas.

El PRI va a ir cuesta arriba en el 2018. Difícil será para los aspirantes al senado o a una diputación obtener el triunfo en las urnas. Como siempre, los que ostentan el control del partido irán de plurinominales. El PRI no la tiene fácil, hoy menos que nunca, cuando el PRI a nivel nacional está en su nivel más bajo de aceptación. Cuando la gente de todo el país está miserablemente lastimada en su economía y seguridad. Los terribles aumentos a los hidrocarburos no se olvidan, esa afrenta se cobrará en las urnas en el 2018. En Aguascalientes la población se quedó con las ganas de ver a un PRI unido, sin rencillas internas y sobre todo en el que no se premie la ineficiencia política. Era muy difícil que abandonaran las viejas mañas.

 

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