Luis Muñoz Fernández

Durante las últimas décadas ha surgido una élite global que posee muchísimo más poder que cualquier otro grupo en el planeta. […] Este grupo existe y es un hecho irrefutable. Jefes de Estado, consejeros delegados de las compañías más importantes del mundo, propietarios de los medios de comunicación, archimillonarios que están activamente comprometidos en sus inversiones, empresarios tecnológicos, magnates del petróleo, directivos de fondos de cobertura, inversores de compañías privadas, altos mandos militares, una selecta minoría de líderes religiosos, un puñado de escritores, científicos y artistas famosos, e incluso líderes terroristas y jefes de organizaciones delictivas.

 

David Rothkopf. El club de los elegidos. Cómo la élite del poder global gobierna el mundo, 2018.

Hace ya muchos años que leí Capitanes y Reyes (Grijalbo, 1980) de Taylor Caldwell, una novela en la que Joseph Armagh, irlandés pobre que se ve obligado a emigrar a los Estados Unidos, se convierte en uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo. Desde joven, bajo el auspicio de un rico irlandés que lo adopta, accede a un selecto y secreto grupo de hombres de negocio de diferentes lugares que, estableciendo alianzas para aumentar sus fortunas, influía para su conveniencia en los gobiernos de varios países. Fue la revelación, largamente comprobada después, de que el verdadero poder de este mundo no lo detentan los políticos, si no los grandes empresarios y sus corporaciones. Y a ellos, a los que muchas veces ni conocemos, no los elegimos.

Según dicen los que saben, Éric Vuillard, escritor hasta ahora poco conocido fuera de ciertos círculos literarios franceses, ha creado una obra maestra que mereció en 2017 el Premio Goncourt, el más importante que se le otroga a un escritor de aquel país.  Se trata de El orden del día (Tusquets, 2018), un libro de poco más de 140 páginas. Al principio se relata una reunión secreta de los veinticuatro principales empresarios alemanes con Hermann Göring, presidente del Reichstag, el Parlamento alemán:

Los veinticuatro lagartos se alzan sobre las patas traseras y se mantienen bien erguidos. […] Las veinticuatro esfinges le escuchan con atención. La campaña electoral que se avecina es determinante, declara el presidente del Parlamento, urge acabar con la inestabilidad del régimen; la actividad económica requiere calma y firmeza. Los veinticuatro caballeros asienten religiosamente. Las velas eléctricas de la araña parpadean, el gran sol pintado en el techo brilla más que hace un instante. Y si el partido nazi alcanza la mayoría, añade Göring, estas elecciones serán las últimas durante los próximos diez años; e incluso –añade con una sonrisa– durante los próximos cien años.

Y no eran empresarios cualesquiera. Eran los dueños de Varta, BASF, Bayer, Agfa, Opel, IG Farben, Siemens, Allianz, Telefunken, encabezados por Gustav Krupp, el industrial del acero y fabricante de armamento. Marcas que nos suenan familares y que, en varios casos, siguen existiendo hoy. Después de las palabras de Göring, se presentó en el salón el canciller Adolf Hitler:

Escucharon. El meollo del asunto se resumía en lo siguiente: había que acabar con el régimen débil, alejar la amenaza comunista, suprimir los sindicatos y permitir a cada patrono ser un Führer en su empresa. El discurso duró media hora. Cuando Hitler concluyó, Gustav se levantó y, en nombre de todos los invitados presentes, agradeció que se clarificase por fin la situación política. […] Los viejos industriales parecían aliviados.

Este relato nos permite actualizar la idea de la connivencia entre el poder político (al igual que el religioso) y el poder económico. Desde luego que esta alianza es muy antigua y se puede rastrear a lo largo de los siglos. Tal vez, lo que llama la atención es su vigor y la forma en la que se ha reinventado. También el que en los últimos tiempos ha dejado de ser un asunto velado, discreto, con frecuencia secreto, para mostrarse a plena luz. Como si ya no importase que los ciudadanos comunes se enterasen sin más.

En el caso actual de los Estados Unidos se ha ido mucho más allá. Así lo expone Naomi Klein en un libro reciente titulado Decir no no basta. Contra las nuevas políticas del shock por el mundo que queremos (Paidós, 2017):

Es una toma del poder indisimulada por parte de las corporaciones, que lleva gestándose muchas décadas. Parece que los intereses económicos que toda la vida han untado a los dos grandes partidos para que hagan lo que ellos quieran han decidido que ya están cansados de jugar a eso. Al parecer, tanto agasajar a cargos electos, tanto arrullo y tanto soborno legal ofendía sus sentimientos de legitimización divina. Así que ahora van a prescindir de los intermediarios –esos politicos indigentes que supuestamente velan por el interés público– y hacer lo mismo que cualquier capitoste cuando quiere que algo salga como es debido: hacerlo ellos mismos.

 

Sabiendo todo lo anterior no nos debe extrañar la decidida actividad de nuestra propia alta clase empresarial de cara a los comicios que habrán de celebrarse en breve. Máxime cuando quien encabeza las encuestas de intención de voto lleva una ventaja más que significativa y no sólo aparentemente representa la antitesis de la doctrina económica predominante, si no que ha lanzado fuertes inventivas contra los más poderosos empresarios de México.

Si bien en estos momentos su triunfo no está plenamente garantizado, estos capitanes de empresa están intentando cotrarrestar con todos sus medios la posibilidad de que el susodicho se convierta en el próximo presidente de la República. De ahí que hasta hayan convocado a sus cientos o miles de empleados para advertirles del ya consabido “peligro para México”.

Es tan poco lo que falta para el día de las elecciones que podremos comprobar en breve si sus esfuerzos rinden el fruto que persiguen con tanto ahínco.

Como reza el viejo refrán atribuido al rey Salomón: “No hay nada nuevo bajo el sol”.

pluralen un segundo plano, cuanddesaparicisto, lo que provoca la desparaci con mayores recursos tecnolen un segundo plano, cuandde esmente semejanzas entre el cue tome buena nota de la “allar las voces cremnes (ex catedradicinaa mente semejanzas entre el chttps://elpatologoinquieto.wordpress.com