Por Jesús Eduardo Martín Jáuregui
– ¿Y a ti qué te provoca el futbol?
– ¿A mí? hastío, indignación y hueva…
– No me extraña, siempre te ha gustado el hacerte el importante, muy “nerd” según tú, o como decían antes “muy sácale punta”.
– Bueno, cada quien, yo no te digo nada porque te guste. Me preguntaste a mí qué me provocaba, te contesté y me faltó decirte que también me causa preocupación por los llenos que se van a propiciar…
– ¡Y eso queeee! ora sí que como el tío aquel, hasta lo que no comes te hace daño, que más te da que los estadios se repleten, que los organizadores brasileños recuperen alguna lanilla y que como todos sabemos la FIFA sea la ganona.
– No, si los llenos de los estadios me importan un punto menos que una pura y dos con sal. Me preocupan los llenos en el Monte de Piedad y en los demás cubiles que se dedican a enriquecerse con la necesidad e irresponsabilidad de muchos, eso sin contar que en buena medida son encubridores de delincuentes al comprar bienes robados.
– ¡Ah caray, ora pues, como decía Desiderio, “o verás cuanto te crece por andártela estirando”, de plano no te entiendo ¿Qué onda con el futbol y el Montepío?
– Casi nada, te apuesto pesos contra nalgadas a que las tiendas de aparatos electrónicos harán su agosto vendiendo televisores al por mayor. Al contado pocos, a crédito la mayoría, que al cabo fiado hasta un foco fundido, ¡cómodas mensualidades!, 30, 60 y 900 vueltas y después ya Dios dirá, lo que importa es ver en el plasma más grande que la recámara las estrellas del mundial.
– Por eso, eres más amargo que la raíz de costomate y más disgustado que una suegra en ayunas, ¿no te enteras que hasta el Peña Nieto recibió a los seleccionados y les echó porras?
– A la porra los hubiera mandado. De pilón, según me platicaron, se mostró más conformista que los aficionados taurinos de Aguascalientes, que pasan por toro a cualquier ser viviente que traiga cuernos, sea chivo, borrego o torero.
– ¡Qué pues! aquí sí que te metes en el callejón de las trompadas, no ves que los Toros ya son Patrimonio quién sabe qué de Aguascalientes, y de pilón hasta vociferando difamatoriamente de los “coletas”, como dice un cronista de cuyo nombre quisiera acordarme pero que un piadoso y oportuno velo mantiene en el olvido.
– N’hombre, no mamenaces, tus habladas me hacen lo que el viento a Juárez, te recuerdo que en esta hermosa tierra de… buenas gentes… puedes hablar mal del prójimo, colgarle milagritos, difundir dolosamente cosas ciertas o falsas, que nada pasará. El caso es que según me dijo el Chaparrín, el Preciso les dijo que ojalá sacarán un sexto lugar o algo así. Como decía mi amá: El que poco pide nada merece.
– ¿Cuál Chaparrín? y a qué viene convidar al susodicho a esta plática.
– El Chaparrín, el bolero del Parián, hacía rato que no lo veía, el otro día pasé por allí y lo saludé. Por cierto que le dije: Y ora ¿por qué te disfrazaste de viejito?, pos igual que tú, me contestó y nos reímos los dos. Pero volvamos al furbol ¡Imagínate! un equipo dirigido por un “piojo”. Ya ni chiflan, podían haber escogido a un Toro, a un León, a un Lobo, pero a un piojo… Ni siquiera un Señor Piojo o un Don Piojo, ¡no! un vil piojo ¡Ya ni chiflan!
– ¿Sabes qué? Ya te la bañaste, te estás pasando de mamila, está bien que chifles, pero a…
– ¡Para tu tren!, en buena onda y no por molestar, pero ¿no crees de veras que mucha gente se va a endrogar con tal de ver el mundial en pantallotas? ¿Que habrá mucho ausentismo laboral? ¿Que las aulas quedarán vacías con ese pretexto? ¿Que los antros se darán un remiendito ofreciendo de botana los partidos? ¿Y que a la mayoría le valdrá sombrilla todo lo que no sea futbol durante el mundial?
– Por eso no voy a misa, por no oír sermones. Mira dónde me los vine a topar.
– Fuera de cosas, sí me preocupa la enajenación del futbol.
– Tú estás enajenado con tus libros y nadie te dice nada.
– Bueno, pero no los ando empeñando…
– Porque no te darían ni un clavo por ellos, ni para papel de envoltorio, menos para el excusado. En serio, no piensas que es necesaria la diversión, que se requiere de vez en vez bajarse de las nubes y codearse con la gente, respirar, como decía aquel presidente legendario López Mateos, respirar el santo olor del pueblo.
– Mira lo que son las cosas, me acordaste aquel versito pícaro de Quevedo:
Murió en no sé qué ciudad,
un fraile sesudo y grave
en olor de santidad.
Si era santo no se sabe,
pero que olía, ¡es verdad!.
– Tú que eres poeta y en el aire las compones, ven hazme una puñeta sin bajarme los calzones.
– Estás comparando bombas atómicas con chinampinas.
– Da lo mismo atrás que en ancas, llevas las patas colgando.
– Si he sabido que te molestara tanto que te hablara de ese jueguito que se juega con los pies…
– Y con la cabeza…
– Sí, pero golpeando, no pensando. Si pensaran verían que es una locura la enajenación, no digo del futbol, cualquier enajenación. Te aseguro que el noventa y tantos por ciento de la gente sabe quiénes serán los rivales de México pero ignora que Hacienda tuvo que ajustar a la baja el pronóstico de crecimiento del país, lo que significa en términos reales miles de millones menos, pero ¡arriba el piojo, la liendre, las chinches y demás zoología.
– De plano que estás que no te aguantas ni solo. La gente necesita distraerse, divertirse, olvidarse de las preocupaciones, hacerse al menos la ilusión de que podemos lograr aunque sea un sexto lugar en el Mundial.
– ¡Distraerse para no pensar! ¡Divertirse para no pensar! No cuate, hay que pensar primero, para después darse el permiso de distraerse y divertirse.
– Bueno, es por demás, quédate con tu ataque de güeva y nos vemos después del Mundial.

bullidero.blogspot.mx [email protected] @jemartinj