En estos últimos días, infinidad de temas han surgido en la palestra política nacional. Nos encontramos en la antepenúltima semana del 2017 y ya comienza a vivirse el ambiente de tensión electoral que caracterizará prácticamente a toda la primera mitad del año 2018 ya que los principales partidos políticos cuentan con un precandidato que difícilmente no llegará a ser candidato a la Presidencia de la República. Las entidades federativas esperan la renovación de sus legisladores federales, aunado a ello en ocho entidades se elegirá al titular del poder Ejecutivo local y en muchas otras, se renovarán por completo los Congresos Estatales.

Traducido en números, estamos hablando de tres mil trescientos veintiséis cargos de elección popular. Lo anterior, resulta aún más interesante si analizamos que según cifras del propio Instituto Nacional Electoral y el INEGI, cerca de 25’109,121 jóvenes entre los 18 y los 30 años de edad podrán, pero sobre todo deberán, ejercer su derecho a votar. Todos estos jóvenes se encuentran introducidos en una nueva dinámica que los caracteriza por su activa participación en redes sociales e inclusive por su voluntad transformadora de la cual fuimos testigos hace un par de meses cuando el país requería levantar escombros y gracias al apoyo de la juventud se pudo consolidar la demostración más grande jamás vista en el país acerca del trabajo que puede llegar a tener una sociedad civil organizada.

Afortunadamente, las dadivas y las despensas no son ni serán jamás factor para incidir en el voto de la juventud; sin embargo, la desinformación y el mal uso del internet pueden incidir de manera nociva en la preferencia del electorado juvenil. Por lo que habrá que estar sumamente preparados en lo intelectual para discernir de manera adecuada los contenidos verídicos de todos aquellos que sean falsos, así como el contenido verdaderamente útil de todo aquello que sea destructivo.

Tras lo anterior, podemos concluir que efectivamente el papel de la juventud es y será más que vital para la decisión que tomemos los mexicanos respecto a quienes serán nuestros próximos gobernantes; sin embargo, en esta ocasión quisiera dejar a un lado política y mejor aprovechar el espacio para hacer una breve reflexión que año con año me permito realizar en torno al denominado maratón festivo Guadalupe-Reyes con la intención de fomentar el consumo responsable de bebidas alcohólicas y la responsabilidad que implica estar al frente de un automóvil cuando existe el consumo de las mismas.

Las posadas dan inicio a dicho “maratón” y constituyen la ocasión perfecta para reunirse con los amigos, a quienes definitivamente es y será importante frecuentarlos y apoyarlos todos los días sin que los canticos y las bebidas espirituosas que acompañan al ponche sean el motivo de reunión. La unión familiar que caracteriza a estas fechas e incluso propicia que millones de mexicanos se reúnan, deberá ser un aliciente a trabajar para resarcir todos los malos entendidos que se pueden llegar a tener con nuestros familiares.

Es momento de seguir aprendiendo y nunca dejar de maravillarnos con el hecho de que la familia es sin duda alguna el núcleo más importante de la sociedad y, por lo tanto, debe ser un espacio que se debe cuidar a menudo y aprender a superar todas las dificultades que nunca superarán a ese maravilloso sentimiento llamado amor.

Nuestra vida y la de nuestros familiares, depende muchas veces de la responsabilidad con la que aprendamos a divertirnos.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com

Twitter: @davidrrr

¡Participa con tu opinión!