Noé García Gómez

Cada día es más común escuchar a opinadores, noticieros y personajes públicos la frase “es una caja china para distraernos de los verdaderos problemas” en mis tiempos le llamaban cortina de humo, que hacía referencia a la táctica militar que en las batallas se utilizaban para impedir que el enemigo viera los movimientos, pero el término al parecer evolucionó. E infiero que por lo siguiente, las cajas chinas son unos aparatos tipos asadores de manera con un ensamble de metal donde se ahúma y caliente todo tipo de carne, principalmente el cerdo, expidiendo grandes cantidades de humo. Por lo tanto cuando una caja china se echa a andar, es para que emita una gran cantidad de humo y atraiga la atención del verdadero incendio.

Desde la llegada de Andrés Manuel y que estableció las sistemáticas conferencias de prensa llamadas coloquialmente como “mañaneras” se comenzó a tener la sospecha que además de tener la finalidad de marcar la agenda política del país, también comenzaron a utilizarse para lanzar distractores que desviaran la atención de los problemas nacionales.

La primera fue cuando anunció que retiraría la pensión a los expresidentes y sus escoltas opacando la exigencia y críticas de los empresarios por la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, así como los juicios de los tenedores de deuda por la cancelación.

Después la guerra contra el huachicol, en medio de la discusión de la conformación de la entonces nueva Guardia Nacional y la pretensión de que no fuera un civil el responsable, además de la extraña caída del helicóptero en el que murieron Martha Erika Alonso, gobernadora de Puebla, y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle.

Una tercera fue cuando a través de dos cartas, AMLO “solicitó al rey Felipe VI de España y al papa Francisco pedir perdón a los pueblos originarios de México por los abusos cometidos durante la Conquista del País, hace 500 años”. Cuando por aquel entonces se discutía la contra-reforma educativa y se proponía quitar los exámenes para la permanencia y promoción de los maestros, así como la desaparición del INEE.

Pero la madre de todas las cajas chinas y que saca cada que lo cree necesario con variaciones es el “avión presidencial”, primero con los ofrecimientos de venta, luego con las subastas, finalmente la evolución más bizarra es la de la rifa, con su variación de no rifa. Le ha servido para opacar el nulo crecimiento económico y a últimos días el gran problema de los feminicidios y violencia contra las mujeres en nuestro país.

Ante el ya “choteo” de la rifa del avión ayer viernes sacó otra de la chistera, el juicio contra los expresidentes, dijo que haría una consulta para que el pueblo decidiera si se juzga a Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Se nota que le urge tender una cortina de humo para el paro convocado del próximo día 9.

Andrés Manuel llegó a la presidencia por su discurso y promesa que terminaría con los problemas de fondo de manera tajante y rápida, la realidad es que no, en lo que su equipo han resultado todos unos expertos, es en las estrategias distractoras. Lamentablemente a expensas de la sociedad mexicana.