Es increíble darse cuenta que en muchas maneras, el que nuestra vida fluya adecuadamente, depende en mucho del orden que se tenga en ella; orden y planeación en actividades, orden en los espacios que utilizamos o habitamos, orden en nuestras ideas y forma de hacer las cosas, en fin, orden.

Lograr tener orden es en realidad un hábito excelente que todos debemos fomentar e intentar vivir diariamente para evitar el caos.

Permítanme darles un sencillo ejemplo para ilustrarlo: ¿no sé si frecuentemente organicen su clóset? ¿Se han dado cuenta que cuando ha pasado mucho tiempo sin que metan mano en él para limpiar u organizar, las cosas suelen desacomodarse y apilarse? Conforme más se apilan, también tendemos a acumular más cosas, ¡total! Ya pronto lo vamos a arreglar, y utilizamos frases como: “mañana lo arreglo” y ese “mañana” tarda en ocasiones mucho tiempo en llegar.

En la medida en que postergamos el orden de ese clóset y lo que en él hay, y en la medida que acumulamos más cosas, también extrañamente nuestra vida comienza a perder un orden y a sentirse más caótica. Para mí en lo personal, puedo decirles que entre más guardamos, acumulamos y apilamos cosas, es el equivalente a guardar, acumular y apilar cargas emocionales ya que comenzamos a tener apegos innecesarios.

Una vez en que uno decide organizar y eliminar lo no necesario, esos apegos también se eliminan y milagrosamente, el caos que ya sentíamos en nuestra vida, tiende a disminuir.

El orden es parte de una estructura, es como una columna que da sustento a nuestra tranquilidad.

Procuren vivir tranquilos haciéndose de este excelente hábito. Además, nos da más credibilidad y solidez.

¡Que tengan una excelente semana!

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