Por: Octavio Díaz García de León

Twitter: @octaviodiazg

Desde que nació México como nación independiente, ha faltado una visión de largo plazo que logre consensos entre sus liderazgos. Esta falta de visión unificada sobre lo que queremos y las formas de lograrlo, ha impedido al país avanzar al ritmo de nuestro vecino del norte o del resto de los países desarrollados. Las visiones han sido excluyentes y limitadas a los cortos plazos de los periodos de gobierno, careciendo de un hilo conductor que llevea construir un México que satisfaga a las grandes mayorías.

En contra del interés nacional han jugado siempre los intereses personales de políticos que miran más por su bienestar que por el de sus gobernados, como lo han demostrado los casos recientes de gobernadores enriquecidos a base de corrupción. Lo mismo ocurre con empresarios, líderes sindicales y otros liderazgos quienes le dan prioridad a perseguir sus intereses en detrimento del bien común de la nación.

La historia de nuestro país muestra cómo no hemos avanzado con la velocidad requerida. Un ejemplo es la incapacidad del país para construir un canal interoceánico en Tehuantepec, proyecto que planteó Hernán Cortés y que a la fecha no se ha podido realizar. Esta carencia de visión común y capacidad de ejecución de largo aliento, han impedido progresar al país como lo han hecho China, Japón, Corea del Sur, Singapur y otros países que en unas cuantas décadas lograron sacar de la miseria a la mayoría de su población mientras nuestro país sigue con grandes rezagos.

Esta reflexión me surgió al tener la oportunidad de asistir al foro “América del Norte, nuestro futuro en común”, que tuvo lugar en el Piso 51 de la Torre Mayor en la CDMX, el cual fue organizado por “El México que Queremos”, una organización de jóvenes estudiantes, en su mayoría del ITAM, la cual ganó el Premio Nacional de la Juventud 2016 (http://www.mexicoquequeremos.mx/)y es hábilmente conducida por Alejandro Sanders. Cabe destacar el esfuerzo de estos jóvenes quienes mediante estos foros invitan a la reflexión acerca del México que les tocará vivir, además de que los ingresos que obtienen los dedican a otorgar becas.

A mi generación le tocó dar pasos hacia la democracia, la apertura comercial y una mejora de los niveles de bienestar que han creado una clase media pujante con una calidad de vida superior a la generación de nuestros padres. Pero la tarea nunca acaba y este grupo de jóvenes talentosos están tomando la estafeta a base de mucho estudio en las mejores escuelas del mundo y estos debates abiertos que permiten conjuntar las mejores ideas.

Como todos los foros que organiza esta agrupación, los participantes fueron expertos del más alto nivel. Entre ellos, el subsecretario para América del Norte, Mtro.Paulo Carreño; los doctores y académicos Rafael Fernández de Castro y Tony Payán, entre otros. La intervención del Dr. Tony Payán fue polémica, comentando que México no es capaz de desarrollar productos propios por falta de tecnología y por ello en la relación con América del Norte, México es un socio menor que sólo ofrece mano de obra barata. Mientras que las grandes empresas coreanas, americanas, europeas, chinas y japonesas invierten cuantiosos recursos en desarrollar tecnología, las empresas más poderosas de México no invierten en estos rubros y sólo se dedican a importarla. México no es capaz de fabricar ni un coche, un teléfono o una computadora propios, porque carece de partes, componentes y conocimientos esenciales.

En contraste, Estados Unidos es un país con visión de largo plazo y muy orientado a la tecnología. Hace 20 años decidieron que debían dejar de depender de las importaciones de petróleo y se han convertido ya en exportadores de hidrocarburos gracias a sus avances tecnológicos para explotar el esquisto que contiene hidrocarburos. El Dr. Payán señaló que Estados Unidos después de pasar por las etapas de fabricar en donde es más barato, luego en países cercanos con mano de obra barata, está regresando a fabricar dentro de sus fronteras desplazando mano de obra mediante la robotización de procesos. En ese sentido, México corre el gran riesgo de dejar de ser un socio manufacturero para América del Norte si lo único que ofrece es mano de obra barata, por lo que deberemos desarrollar productos con alto valor agregado.

Se quejaba el Dr. Payán que ni siquiera hay un concepto claro en México de lo que es el interés nacional, mientras que para Estados Unidos es el eje fundamental para el accionar de aquél país. En ese sentido, México debe decidir, por ejemplo, si va a ser un socio estratégico de Estados Unidos con lo que ello implica, tal como participar en sus guerras y ser aliados de su visión geopolítica, o un socio comercial menor en donde nos toca la peor parte del intercambio comercial. Definir con claridad lo que constituye el interés nacional quizá nos ayude a construir esa visión de largo plazo.

Existen señales de un malestar subyacente entre la población que amenaza la integridad del país, el cual se manifiesta en la inseguridad, la corrupción y la inestabilidad económica. Urge acordar entre todos el México que queremos para evitar su desintegración y construirlo más allá de proyectos sexenales.

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