Gerardo Muñoz Rodríguez

En los últimos años, hemos visto cómo la economía mexicana se desenvuelve a tasas de crecimiento sumamente bajas. Pudiéramos enunciar una infinidad de causas por las cuales no hemos podido tener mejores condiciones económicas en el país. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la productividad en México sólo ha crecido 0.8 por ciento en la última década. El cuestionamiento se basa en ¿por qué estos bajos índices de productividad, si la captación de inversión extranjera directa ha crecido en más de 65 por ciento en los últimos 16 años? La respuesta tiene como sus principales culpables a la informalidad laboral y al rezago educativo.

Actualmente, con base en información del INEGI, encontramos que el 27 por ciento de la población activa se encuentra bajo el esquema de la informalidad. Esta proporción está relacionada con la fuerza laboral ocupada en unidades económicas que no llevan registros contables de los salarios ni brindan prestaciones o seguro social a los trabajadores. Este factor se genera principalmente en los MiPyMEs, que representan cerca del 95 por ciento de las empresas constituidas en el país. En la mayoría de las ocasiones, esto está relacionado con la búsqueda de los empresarios de una reducción en sus costos administrativos, lo cual es viable gracias a los nulos conocimientos de sus trabajadores de ser acreedores a este derecho.

Por tal motivo, la informalidad tiene como gran aliado a los bajos niveles de escolaridad en el país. Según datos de la OCDE, México tienes los niveles más bajos en cuanto a porcentaje de la población entre 25 y 64 años con un certificado de preparatoria. Esto representa, por hacer un comparativo, a tan sólo la mitad de la población de Chile que cae en el mismo supuesto.

Es necesario poder elevar los niveles educativos en el país. Como usted recordará, hace algunos artículos, comentábamos de la desigualdad que se genera en el suroeste del país es ocasionada por los nulos estándares educativos de dicha región. Estados como Chiapas, cuenta con una tasa de formalidad de tan sólo once por ciento, y cuentan con una tasa de improductividad de -0.3%; de igual forma Tlaxcala con 15 por ciento de su fuerza laboral en el sistema social, tiene una detrimento en su eficiencia del -0.5%.

De esta forma, podemos ver cómo, la informalidad es el principal obstáculo al que las empresas se enfrentan para aumentar su productividad. Estas empresas no ofrecen derechos laborales, no están obligadas a pagar un salario mínimo, no son sujetas a empréstitos que potencialicen su crecimiento, e inclusive, la informalidad afecta considerablemente al mercado formal en el país. Esto ya que concentra la carga fiscal en un solo segmento y al no existir un equilibro entre las finanzas públicas, se generan aumentos de impuestos que impactan en la formalidad.

La implementación de un régimen de incorporación fiscal que busca en un periodo de diez años reducir la informalidad en el país, así como incentivos para aquellos que lo hagan, son algunas de las políticas efectuadas por el gobierno federal en vías de reducir los preocupantes niveles de la misma; sin embargo, esta acción, junto con la ejecución de la reforma educativa, deben ocupar un lugar central en la agenda del país.

De esta manera vemos la forma en que se deja desprotegido a una infinidad de trabajadores, ya sea por desconocimiento o de forma voluntaria. Estos individuos que al caer en alguna enfermedad y/o accidente, ven diluir su patrimonio al no tener oportunidad de ser atendidos en el Seguro Social. Ante esto, cabe la reflexión: ¿Usted permitiría esto, por ahorrar algunos pesos en su empresa?

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 @GmrMunoz