CDMX.- ¿Puede comprarse todo? ¿También los recuerdos, el pasado, la vida…?
Eso es lo que representa para una familia aristocrática la gran propiedad, con un bello jardín de cerezos, el cual, por problemas financieros, están a punto de rematar.
Y la única solución aparente es vender el terreno, talar los árboles y vegetación que lo rodea y acabar con una tradición familiar.
“Quiero esta casa como quiero a mi vida porque aquí la viví”, expresa Andrea, interpretada por Blanca Guerra.
Ésa es la trama de “El Jardín de los Cerezos”, que tuvo su función especial para invitados y prensa, y que a partir de hoy está abierta al público en el Foro Shakespeare.
Cada uno de los personajes tiene una relación distinta con el inmueble.
Por ejemplo, para Andrea, una mujer que vio morir ahí a algunos de sus hijos, representa nostalgia, estatus y hasta dolor. En cambio, para su hija Ana sólo es una gran casa con recuerdos, pero no indispensable.
Con la adaptación y dirección de Angélica Rogel, es una obra de Antón Chéjov en la que se habla del apego de los seres humanos y su incapacidad para fluir con los cambios de la vida. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)

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