El insomnio o trastorno del sueño es considerado como la dificultad para dormir de manera reparadora o de despertar muy temprano, y se debe a múltiples factores.

El neurólogo del Hospital Hidalgo, Gerónimo Aguayo Leyte, señaló que los principales factores desencadenantes de él son psicológicos, ya sea por depresión, estrés, angustia o ansiedad. Otros pueden estar relacionados con factores alimenticios, movimientos involuntarios durante la noche, enfermedades metabólicas, infecciones y envejecimiento.

Aproximadamente el 30% de los adultos experimentan trastornos del sueño a lo largo de su vida y más de la mitad solicita tratamiento para su recuperación.

Los síntomas que se suelen presentar en este tipo de padecimientos son fatiga, deterioro de la memoria, falta de concentración y atención, deficiente desempeño en la escuela y en la sociedad, cambios en el estado de ánimo, somnolencia durante el día, disminución de energía, tensión, dolor de cabeza y preocupación por el sueño.

El paciente ocupa un tratamiento integral que puede ser desde el ejercicio diario y la buena alimentación, hasta el consumo de antidepresivos, pues en ocasiones este padecimiento se deriva de causas genéticas.

Dijo, que ante esta posibilidad, se deberá acudir a consulta médica para que el especialista determine la causa, ya que el problema podría ser sólo la falta de condiciones para lograr un sueño reparador, como por ejemplo, mantener encendida la televisión u otro aparato electrónico, la presencia de mucha luz en la habitación por las noches o problemas de origen económico, que en general suelen ser momentáneos.

Existen clínicas del sueño para tratar casos más severos o para atender el Insomnio Familiar Fatal (IFF), que puede causar daños graves a la salud del paciente.

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