David Reynoso Rivera Río.

Concluidos nuestros procesos electorales, ahora decido aprovechar estas líneas para abordar uno de los temas que más me apasionan, las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de Norteamérica. Lo anterior, debido al alto nivel de preparación de los candidatos, la larga preparación que implica llegar a una boleta presidencial, sus fascinantes esquemas de financiamiento y su complejo sistema de colegio electoral, entre muchos otros factores que hacen que estas elecciones se conviertan en uno de mis tópicos favoritos.

Comenzaré por explicar de manera breve que las elecciones presidenciales de nuestros vecinos se realizan cada cuatro años, y aunque a nosotros como mexicanos nos suene incomprensibles, sus elecciones se realizan el primer martes de noviembre; por lo que las próximas elecciones se llevarán a cabo, el próximo 3 de noviembre del año 2020. Si hacemos un análisis del tiempo restante para la elección, pareciera que estuviéramos todavía muy lejos de que se lleven a cabo los procesos; sin embargo, lo fascinante de la política norteamericana es que, con más de un año de anticipación, podemos afirmar que ya ha comenzado la contienda presidencial.

Intentando exponer brevemente sus fases; resulta ser que durante la primavera del año anterior al año de la elección: los candidatos anuncian sus intenciones de postular; pasando a la etapa actual, que comprende desde el verano anterior al año de la elección hasta la primavera del año de la elección, en la que se realizan los debates anteriores a las elecciones primarias y las primeras asambleas de los partidos políticos; finaliza el año y de enero a junio del año de la elección comienzan los partidos a realizar sus elecciones primarias y continúan las asambleas; desde el mes de julio hasta principios de septiembre, los partidos realizaran sus convenciones nacionales y elegirán a sus candidatos presidenciales para que durante los meses de septiembre y octubre se lleven a cabo los debates presidenciales. Finalmente, en noviembre se llevan a cabo las elecciones; en diciembre, los miembros del Colegio Electoral depositan sus votos y en Enero se consolida la “Inauguración Presidencial” el día 20 de Enero.

Lo fascinante del tema es que ya han comenzado los primeros debates por las candidaturas, y resulta ser que los demócratas han aventado y planean aventar toda la carne al asador con unos aspirantes de lujo. Por una parte tenemos a Kamala Harris, quien es senadora y cuenta con un perfil interesante tras descender de inmigrantes y posicionarse como una gran fiscal; a Joe Biden, que fue vicepresidente en la administración de Obama; a la senadora Elizabeth Warren; al ya conocido, Bernie Sanders quien en la pasada elección estuvo muy cerca de ser el elegido y demostró paradójicamente tener el apoyo de muchos de los jóvenes; a Julián Castro, quien cuenta con descendencia latina y ha sido alcalde de San Antonio así como funcionario en la administración de Obama; Amy Klobuchar de Minnesota, entre algunos otros más.

La sorpresa sin lugar a dudas la ha dado la senadora Harris quien ha dado unos excelentes debates y ha surgido como opción presidencial en los últimos meses tras los que parecieren favoritos Biden y Sanders, por lo que habrá que estar muy pendientes de este interesante proceso electoral y todo lo que suceda también en el bando de los repúblicanos en el que Trump se consolida como favorito y buscará la reeleción. Agradezco el favor de su lectura y espero seguir comentando algunos interesantes aspectos de la eleción norteamericana en futuras ocasiones.

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