Noé García Gómez

Los informes que dan los titulares de los órganos ejecutivos tanto a nivel federal como estatal, tienen la finalidad de ofrecer un balance del estado general y se informa sobre las decisiones y medidas tomadas en relación al ámbito que gobierna, representan un ejercicio de rendición de cuentas sobre el esfuerzo realizado por la Administración Pública para tener mejores condiciones y que tenga injerencia directa en la sociedad, pero también es la oportunidad para anunciar nuevos, enfoques, acciones o programas para construir las condiciones necesarias y justas para el ciudadano.

En los tiempos del PRI-Estado, el día del informe, era el día del presidente, en el caso de los gobiernos estatales, el día del gobernador.

Las cámaras de televisión llegaban a la residencia oficial para entrevistar a la familia del Ejecutivo, y se daban los pormenores desde el menú del desayuno, hasta el sastre que le confeccionó el traje. Después el mandatario salía de la residencia oficial y se trasladaba al Palacio de Gobierno, y de ahí partía al Congreso, con un séquito y caravana para rendir su Informe de Gobierno.

Los informes eran maratónicas sesiones en las que el presidente destacaba sus “logros” y al final el presidente de la mesa directiva del Poder Legislativo “respondía” convirtiendo la comparecencia en un monólogo de alabanzas personalísimas hacia el titular del otro poder. Al finalizar la ceremonia de informe, se realizaba un festín, donde la clase política generaba una pasarela interminable de funcionarios de los Tres Poderes y niveles de gobierno de todo el país que saludaban de mano, uno por uno, al presidente de la República, que chuscamente se le llamaba “el besa manos”.

El pasado 28 de septiembre el gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval, rindió su informe, por la mañana entregó oficialmente y de manera personal, junto al jefe de Gabinete y el secretario de Gobierno al Congreso el reporte escrito, respetuoso del Poder Legislativo lo dio en un discreto evento.

Pero lo interesante llegó por la noche, en punto de las ocho de la noche, se reunió con 200 ciudadanos, hombres, mujeres, adultos, jóvenes, estudiantes, empleados, desempleados, empresarios, comerciantes, gente común para platicar y responder preguntas de los primeros diez meses de su administración. Con un moderador inteligente y de mente ágil, Heriberto Béjar, dialogó y respondió preguntas en un lapso de 90 minutos. Un formato novedoso y arriesgado pero creo que más acorde a los actuales tiempos y generaciones.

Destaco tres momentos; el primero el tiempo que le dedicó al tema educativo, fue el más amplio y por el que se desfasaron los tiempos, pero eso es un indicador de que una de las principales prioridades del gobernador es la Educación; el segundo fue cuando provocó los espontáneos aplausos del público presente, cundo dijo que no estaría secuestrado por los caprichos de alguien, que no comprometería recursos para que hablaran bien de él; y tercero, dijo algo que muchos lo hemos comprobado, hasta el día de hoy, sus acciones le han permitido seguir realizando su vida como el común de los ciudadanos. Eso tiene dos lecturas, la primera de ellas confía en su desempeño, para no aislarse en la burbuja de los guaruras y los séquitos de aduladores, y segundo da oportunidad para pulsar el sentir de la gente, ahí en el centro comercial, en el mercado, el café o el restaurante en que un ciudadano lo ve, y puede aprovechar para, de forma respetuosa, intercambiar el punto de vista.

Son los primeros diez meses, se está en el nacimiento de la administración, pero es buen momento para tomar nota y que los ciudadanos puedan dar seguimiento a lo que sus gobernantes informan.