RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El presidente López Obrador rindió su primer informe de labores, así decían las invitaciones que se enviaron a quienes fueron invitados al evento, aunque cuando llegaron observaron que la mampara que estaba a espaldas del presidente decía “Tercer Informe de Gobierno”. Luego nos enteramos que decía tercer informe debido a que el presidente rindió su primer informe a los 100 días de gobierno, posteriormente cuando se cumplió un año de haber ganado la elección, el 1° de julio pasado, rindió otro informe y el domingo pasado, 1° de septiembre, que es el día oficial en que se debe entregar al Congreso el informe presidencial, volvió a enviar otro mensaje a la nación. Total que con este presidente las reglas políticas lo mismo que las obligaciones oficiales no son acatadas, y eso que juró cumplir con la constitución el día de su toma de protesta. López Obrador no es un ortodoxo de la política, él se va acomodando de acuerdo a como cree que debe ser. Por ejemplo mandó al demonio el ponerse la banda oficial en algunas ceremonias como cuando ha recibido las cartas credenciales de los embajadores. Aunque hay que comentar que el pasado domingo no podía usar la banda presidencial debido a que como lo señala el artículo 35 de la Constitución, la banda solo debe usarse en ceremonias oficiales de mayor solemnidad y lo del domingo solo fue un mensaje a un grupo de invitados especiales. López Obrador ha roto con actos protocolarios importantes, por ejemplo no saluda a la enseña nacional, uno de los símbolos más importantes que tiene nuestro país. Tampoco canta el himno nacional en las ceremonias oficiales. Lo anterior es debido a que su religión no le permite honrar los símbolos patrios. Y lo que son las cosas, recordamos cómo en noviembre de 2006 López Obrador luego de haber perdido la elección presidencial con Felipe Calderón se autoproclamó “Presidente Legítimo” realizando para ello una ceremonia en el Zócalo capitalino, y ahí frente a Palacio Nacional dio a conocer su gabinete alterno en el que estaban personajes como Claudia Sheinbaum en la Secretaría de Patrimonio Nacional; Bertha Elena Luján, Secretaria del Trabajo; Mario Alberto Di Costanzo, secretario de Hacienda; José Agustín Ortiz Pinchetti, secretario de Relaciones Políticas; Laura Itzel Castillo atenderá funciones en Asentamientos Humanos y Vivienda; Raquel Sosa en la Secretaría de Cultura; Bernardo Bátiz como secretario de Seguridad y Justicia, Gustavo Iruegas, titular de Relaciones Internacionales; Octavio Romero Oropeza, de Honestidad y Austeridad Republicana; Luis Linares Zapata secretario de Desarrollo Económico y Ecología; Martha Elvia Pérez Bejarano en la Secretaría de Estado de Bienestar y  la Dra. Asa Christina Laurell en la Secretaría de Salud. La actriz Jesusa Rodríguez y la escritora Elena Poniatowska, que fueron las comisionadas de la Convención Nacional Democrática (CND), fueron las encargadas de entregar a López Obrador su constancia como “presidente legítimo”. En esa ceremonia sí usó la banda presidencial, pues era el símbolo que lo identificaba ya como “presidente legítimo”, y hoy que ya es oficialmente el presidente de México, NO quiere usar la banda presidencial, la desdeña y, como menciono líneas arriba, no honra los símbolos patrios. O sea que fue uno como aspirante y candidato a la presidencia y otro ya en el poder. De los integrantes de su “gabinete alterno” la mayoría no llegó al gabinete de a de veras, al actual. Ya como presidente ha mostrado su verdadera cara, en donde pueden más sus creencias y su religión que el respeto a la investidura y al cumplimiento de la Constitución.

Su mensaje del domingo pasado fue, como se esperaba, triunfalista. Todo está bien y en consecuencia todo mundo está feliz, feliz, feliz. Eso es lo que él siente y cree. Pero la realidad es otra totalmente para la población que esperaba que en verdad cumpliera las promesas que hizo durante su campaña y las cuales aún varios millones de mexicanos siguen esperando se realicen, como por ejemplo que bajen los precios de las gasolinas y el diesel. Que haya más empleos, pero para los mexicanos no para los indocumentados centroamericanos que han entrado a nuestro país a la brava, de manera ilegal. Que ponga en su lugar a Donald Trump a quién por no hacerlo enojar le cumple todos sus caprichos. Que haya medicamentos en las instituciones de salud lo mismo que más personal médico y de enfermería, pues hasta ahora ha sido al revés: no hay medicamentos y se ha despedido a mucho personal en las instituciones de salud: S.S.S., ISSSTE e IMSS. Algo totalmente inaceptable es la desaparición del Seguro Popular; para subsanar esto se ha dicho que el IMSS atenderá a quienes tienen actualmente Seguro Popular lo cual causará un caos pues el IMSS tiene problemas serios para atender a sus derechohabientes, ahora con más carga de trabajo y repartición de medicamentos así como de exámenes médicos el servicio será más, mucho más deficiente.

En lo referente a educación es inaceptable que a los niños de primero y segundo de primaria se les vaya a aprobar por el simple hecho de asistir a clases y hasta becas les van a dar. Así también los maestros no serán evaluados. En las universidades no se harán ya exámenes de admisión y a los ninis se les seguirán dando sus becas.

Otro mal negocio es la venta del avión presidencial pues el aparato no ha sido vendido y ya ha generado gastos por guardarlo en un hangar de California, en E.U. por 240 millones de pesos, ya que el costo mensual por guardarlo es de 60 mil dólares, un millón doscientos mil pesos al tipo de cambio actual.

En conclusión: Actualmente los mexicanos no vemos que haya una mejor educación en nuestro país. Lo que sí hemos visto es cómo han aumentado los homicidios a lo largo y ancho del territorio nacional, superando con mucho los sexenios de Calderón y Peña Nieto. Lo que se traduce en menos seguridad para la población. ¿Y cómo se ha justificado AMLO en todos estos incumplimientos? ¡Echándole la culpa a los gobiernos anteriores! ¡A la mafia del poder! Por eso la pregunta es: ¡Hasta cuando, señor Presidente? ¿Hasta cuándo tomará el toro por los cuernos y cumplirá sus promesas de campaña? Basta ya de decir: “Yo tengo otros datos”, eso no beneficia en nada el rumbo y la marcha del país.