Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Haber anunciado, con menosprecio y anticipación, que “derogaremos la Reforma Educativa” está impactando al sistema escolar en forma negativa; toda vez que no pocos maestros ya no trabajan como deberían; dicen, “¿qué objeto tiene trabajar con una reforma o con un modelo educativo que están por desaparecer? En tal virtud, agregan, “es preferible esperar los nuevos lineamientos del Acuerdo Nacional para una Educación con Calidad y Equidad, del nuevo gobierno, para laborar con ánimos renovados. Es un error pensar así, porque con la nueva administración los docentes seguirán haciendo lo mismo de siempre: enseñar a los alumnos.

En todas las reformas educativas que históricamente se han hecho en el país, a las maestras y a los maestros se les ha pedido, reiteradamente lo mismo, que enseñen cada vez mejor a los niños, que mejoren los aprendizajes del alumnado, que eleven la calidad educativa, que disminuyan la deserción y la reprobación escolares. Y, dígase lo que se diga, el nuevo gobierno no pedirá cosas diferentes; porque esas son las funciones básicas de los docentes. Y al margen de los dimes y diretes, también los maestros seguirán enseñando las mismas materias como  Matemáticas, Español, Ciencias Naturales (Biología, Física, Química), Geografía, Historia, Formación Cívica y Ética, Educación Física, Artes y otras asignaturas igualmente necesarias. Tampoco desaparecerán las evaluaciones: a los niños les seguirán aplicando exámenes con el objeto de verificar los grados de aprendizaje y para detectar deficiencias que deben ser superadas sobre la marcha; asimismo, continuarán las evaluaciones para efectos de promoción y certificación de estudiantes. Y los docentes también seguirán siendo evaluados en los distintos procesos de su enseñanza, ya que no se puede enseñar sin verificar si se están obteniendo o no los resultados deseados; y en caso de no estarse obteniendo los aprendizajes esperados en los educandos, entonces habrá que mejorar la práctica docente en aquellos aspectos donde se ubiquen las debilidades.

El nuevo acuerdo educativo, de la próxima administración, podrá tener palabras más palabras menos, pero la esencia del proceso educativo no cambiará, seguirá siendo la misma. Por tanto, ningún maestro debería esperar el descubrimiento del hilo negro (por que no habrá tal descubrimiento) para ponerse a trabajar con entusiasmo. Todo maestro ya sabe en lo que debe actualizarse y lo que debe dominar para el adecuado cumplimiento de sus deberes profesionales: dominar la materia o las materias que imparte; dominar la pedagogía y la didáctica para el buen desempeño de su labor; dominar los métodos y variadas técnicas de enseñanza (hoy más conocidos como estrategias didácticas); conocer y aplicar los recursos y los materiales de apoyo educativo pertinentes en el proceso enseñanza – aprendizaje; y saber utilizar los instrumentos de evaluación idóneos que propicien la mejora continua y la necesaria retroalimentación para el avance de los niños y los adolescentes. Por lo anterior, en lugar de estar con las manos cruzadas,  esperando nuevos aires, habrá que fortalecer y actualizar permanentemente las habilidades profesionales que aseguren calidad y equidad en los procesos educativos. Calidad y equidad que no son términos desconocidos, pues éstos ya tienen décadas de considerarse en el campo educacional.

Aun cuando haya marcado desprecio hacia la actual Reforma Educativa, ésta permanecerá en lo fundamental; en sus principios; en lo académico; en lo pedagógico y en los enfoques; en los métodos y en la administración en general. Por tanto, es bueno estar conscientes que pueden cambiar algunas palabras y algunas formas; pero el fondo seguirá siendo el mismo, a pesar de que se modifiquen algunos puntos normativos. En tal virtud, no hay razones de peso para dejar de trabajar como es debido. Los documentos rectores son importantes, pero son más importantes los alumnos que esperan, día con día, aprendizajes perdurables para su vida. Por los niños, los adolescentes y los jóvenes, la educación no debe parar.