El fenómeno del huachicol subsiste en el país y las carreteras federales de más alta afluencia de transporte de carga están plagadas de puntos de venta, aseguró el presidente estatal de Canacar, Roberto Díaz Ruiz.

“Quizá son un poco menos los paraderos a pie de carretera que ofrecen el combustible, pero actúan a la vista de todos los que pasan, ofreciendo el diesel a doce y quince pesos el litro, sin que la autoridad actúe en consecuencia”, agregó.

Refirió que en tramos carreteros del Bajío como el que corre de Celaya hacia Querétaro, donde antes de la crisis de los combustibles de inicio de año, operaban a la vista de todos más de 50 puestos, hoy ofrece el producto en alrededor de 40, es decir, prácticamente sin diferencia.

En la carretera que va de Saltillo a Monterrey, los reportes de operadores son que en 70 kilómetros de camino siguen funcionando más de cien sitios, fácilmente localizables por las manchas de combustible que hay en cada punto.

En entrevista, Díaz Ruiz reconoció que el fenómeno es un tema sumamente complicado porque es sabido que mucha gente que colabora en la comisión de ese delito, tiene en riesgo la vida, es decir, no les preguntan si quieren vender o no, simplemente les ordenan y cumplen.

“Así, los reportes que de manera anónima pero con datos y señales pueda hacer la población en general ante las autoridades, sumará elementos para que ésta adopte medidas que en realidad combatan esta actividad que sigue siendo competencia desleal para el sector transportista”.

Y es que mientras las empresas formales erogan entre diesel y casetas el 60% de todos los ingresos que tienen, los informales se surten de combustible robado, “nadie se da cuenta de ello” y su rentabilidad es mucho mayor.

“Afortunadamente, dijo, este año el precio del combustible no se ha elevado más que tres centavos por litro, de otra manera la crisis ya estaría presente en este sector del país”, concluyó.