Aquiles Córdova Morán

Si uno no es un tonto de remate o enemigo prejuiciado de los antorchistas, entenderá la prisa para elegir al nuevo presidente del IEE, y también quién tiene el suficiente poder para cambiarlo todo en 48 horas. ¿Ya adivinó usted de quién se trata? ¿Se cree ahora el cuento de “ni siquiera lo conozco”?

Pero ahorrémonos especulaciones y vayamos a las palabras del propio gobernador. El reportero Valentín Varillas pregunta: “¿Habrá un canal de diálogo con Antorcha? Es obligación del gobierno hablar con todos los actores, cómodos e incómodos”. (Aquí cabe reconocer la limpieza moral y el profesionalismo con que Varillas se comportó en esta entrevista, algo muy raro en la prensa poblana). Barbosa: “Sí es obligación; pero yo no voy a seguir permitiendo que Antorcha sea una organización criminal, que viole la ley, que presione. Es ese el tipo de partido que quieren ser ¿no? Un partido de presión, de chantaje”. El gobernador desconoce, por lo visto, la normatividad de los partidos políticos, pues solo así se entiende el dislate de que Antorcha quiere ser partido para delinquir. ¿Para eso son los partidos en México? Y olvidando que antes negó su responsabilidad en la maniobra del IEE en contra del MAP, ahora, escudándose en el dislate dicho, declara con toda arrogancia que él no va a permitir que Antorcha sea partido político “para delinquir”. ¿No es esto una contradicción flagrante y un modo magistral de refutarse a sí mismo? ¿Y no tiene razón el MAP cuando lo señala como el responsable de violar sus derechos civiles y políticos?

Hay más. “Podemos Puebla”, como he dicho antes, es solo un membrete que el presidente del IEE viene usando para justificar su ilegal resolución contra el MAP; y ahora pretende que el Tribunal Electoral haga lo mismo para impedir que prospere la queja de los antorchistas. “Podemos Puebla” es una sola persona, la señora Camerina Viveros y nada más; y esta única persona ha puesto de cabeza a todo el aparato electoral y jurídico del estado de Puebla. La prensa poblana ha dado la razón de este absurdo aparente: su asesor jurídico es nada menos que el Lic. Adán Carro Pérez, encargado del despacho de la Dirección Jurídica del IEE. Esto es un delito, explicable solo por el apoyo del gobernador.

Al final de la entrevista, Barbosa suelta otra perla: “Yo me siento tranquilo por lo que hago y no voy a dejarme amenazar por nadie, menos por Antorcha Campesina. Así de sencillo. Yo desempeño mis funciones; ellos que cumplan su función de gestores (¿ahora somos gestores, cuando renglones arriba éramos criminales?), ahí toda mi ayuda, ahí toda mi colaboración (subrayado mío. ACM), pero en los otros temas (¿cuáles? ¿Nuestro derecho a ser partido político?) yo no, (…) Lo que van a hacer  mañana es la muestra del partido político que quieren ser; ese partido violento, chantajista, eso son;…” Se repite la autoinculpación abierta del gobernador, pero hay algo nuevo: la sugerencia de abandonar nuestra pretensión de ser partido a cambio de la solución de las demandas que normalmente gestionamos para nuestros compañeros más humildes. Esto, en buen romance, es lo que se llama chantaje. Aquí aparece, enterita, la verdadera madre del cordero, la verdadera causa de las maniobras del IEE y de la persecución de Barbosa.

Termino. Barbosa dice: “Menos los he amenazado (a los consejeros) como hacían antes. Cuando yo pregunté por qué eran tan sumisos, al menos a uno o dos en el gobierno de Moreno Valle, habían entrado a sus casas, los habían amagado, los habían amarrado…” Otra vez la más flagrante contradicción de Barbosa con los hechos. No se conformó con amenazar al MAP con la ley (del garrote, por supuesto) si se atrevía a llevar su protesta ante su majestad el gobernador; llegado el día, blindó aparatosamente, con exceso de fuerza pública y de armas, una amplia zona de la ciudad en torno a la sede del gobierno, como si se preparara a resistir el ataque de un ejército enemigo. El propósito era obvio: provocar a los manifestantes a que intentaran romper el cerco para golpearlos despiadadamente y detener “en flagrancia” a sus dirigentes. No lo logró porque el MAP le leyó la jugada y eludió la trampa; pero sí consiguió provocar un gran caos vial que se apresuró a echar sobre las espaldas de los manifestantes. La prensa y personas de fiar, además, nos advierten que Barbosa tiene trabajando horas extras al personal de la Fiscalía General del estado para fabricar delitos graves en contra mía, del Ing. Juan Manuel Celis y de la doctora Soraya Córdova, con la sana intención, no represiva como en época de Moreno Valle, de meternos a la cárcel. Lo hago público ahora que todavía puedo hacerlo, para pedir a los poblanos que, si llegara el caso, no nos culpen a nosotros si tales abusos acaban por alterar la paz pública a la que tienen derecho. ¡No se equivoquen de culpable ni ataquen a las víctimas en vez de atacar al victimario, al que debería protegernos, a ustedes y a nosotros los antorchistas, que también somos pueblo y también somos Puebla, aunque le pese al gobernador Barbosa!