RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En este asunto de “El Bronco” preocupa mucho lo que estamos viendo, porque es el espectáculo que no queríamos ver. Cuando vino todo este proceso electoral y le dimos un valor democrático a la competencia, cuando se abrieron las posibilidades para los candidatos independientes, cuando se hizo todo este nuevo esquema de tratar de equilibrar los recursos de la propaganda, cuando se sacó del mercado especulativo del dinero la publicidad, los anuncios, etc., cuando todo esto estaba prometido como un conjunto de elementos modernizadores de una vida democrática a la que muchos le habían dado la posibilidad de transformar el orden institucional y hasta constitucional del país, pues no queríamos ver esto, no queríamos ver el conjunto de atropellos a la legalidad y a la decencia republicana que hemos estado viendo en los últimos meses; no es solamente este episodio de “El Bronco”, este episodio es el más visible porque es el más reciente, pero no podemos olvidarnos de todo este conjunto de agravios a la normalidad política que hemos visto; un fiscal para delitos electorales que se remueve de manera un poco extraña y que de manera más extraña aún todavía se rehúsa al derecho de invocar su reposición como lo había anunciado. Estamos viendo el manejo sucio de los dineros de los partidos. Estamos viendo la imagen manchada de candidatos en todos los órdenes, las acusaciones de manejos financieros oscuros, de triangulaciones de dinero, de riquezas inexplicables, de vidas familiares binacionales en un país y en otro; estamos viendo partidos políticos que se avergüenzan de su historia, de su imagen y de su espejo. Estamos viendo la transformación de las conciencias, la gente que pierde su identidad que se va de un partido a otro. Estamos viendo a los jóvenes, que son casi la mitad del padrón electoral y que por ello pueden reorientar el rumbo de este país pero que paradójicamente si el voto de los jóvenes desencantados de una estructura nacional democrática y partidaria, si ese voto nos va a orientar o a reorientar como país, será porque estarán ellos participando de un sistema del que descreen. Descreen del sistema de partidos pero van a votar y van a votar por partidos. Y estamos viendo de que tamaño es la trampa de todo este sistema que es un sistema obligatorio; posiblemente haya dos sistemas obligatorios en México: El sistema de la corrupción nacional y el sistema de la democracia representativa. Esos son los que están ahí y son con las reglas que están y es una desgracia que las reglas, que son lo único que le da certeza a cualquier cosa en el mundo civilizado, sean las que no se están cumpliendo. No se puede explicar este episodio de El Bronco, como no se puede explicar esta constante animadversión y esta pugnacidad entre el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Federal Electoral, en donde uno dice una cosa y el otro dice otra. Desde Coahuila para acá, para no ir más lejos, hemos estado viendo los arrebatos y los tirones de cabello con los que se están dando el Tribunal y el Instituto y ese naufragio del Tribunal genera cualquiera cosa menos confianza, en un país en donde se ha perdido todo y no se puede recobrar la confianza, un país en el que estamos corriendo el riesgo de que el naufragio del Tribunal se pueda convertir en el naufragio de todo el proceso electoral. Estamos de acuerdo en que haya un desencanto generalizado entre los jóvenes pero ¿Porque quedarnos solamente con el desencanto de los jóvenes? Los jóvenes están desencantados por su inexperiencia pero es peor, porque la generación a la que yo pertenezco estamos desencantados por la experiencia, y el desencanto de la experiencia ¿se convierte en qué?  El de los jóvenes se puede convertir en una frustración combativa, el de las demás generaciones ¿En qué se puede convertir? En un desinterés generalizado. En el caso de mi generación un “A mí que me importa al fin que ya me voy” y entonces ¿Que es lo que estamos viendo? Estamos viendo una serie de ensayos fracasados en la modernización democrática de México. No creo en los redentores y no creo en los caudillos, porque los caudillos en la historia de México han tratado muy mal, a los que no están en el pequeño grupo que rodea al caudillo. Y si la gran conquista de la Revolución Mexicana fue la vida institucional, solamente puede haber institucionalidad si hay respeto por la ley, la ley electoral y cualquier otra ley.

El fracaso de los independientes, esté quién esté en la boleta es un ridículo, cualquiera de los que estuvieron aspirando a esa posición todos hicieron trampa. Es el naufragio del Tribunal. Vamos a ver si las demás instituciones llegan a puerto o naufragan antes de llegar.

 

Sin optimismo en las negociaciones del TLC

En el tema del Tratado de Libre Comercio todo indica que va caminando a brincos pero va caminando rumbo a la certeza de un acuerdo en condiciones para los tres países para decirlo de una manera clara. Aunque debíamos regresarnos un poquito en el tiempo para revisar porqué se está analizando este tratado. Parece ser que los mexicanos, sobre todo los entusiastas negociadores mexicanos, encabezados por Ildefonso Guajardo  y Kenneth Smith han creído que están negociando un tratado comercial con herramientas técnicas y económicas, lo cual fue posible cuando se creó el tratado que produjo casi un cuarto de siglo de ventajas para las tres partes que lo firmaron, en tiempos de Carlos Salinas. Fue un tratado que abrió una nueva etapa en las relaciones comerciales y económicas entre México y Estados Unidos, pero produjo un bloque entre los tres países norteamericanos, con las inconveniencias que algunos quisieron ver al decir ¿Cómo México se desliga de América Latina, niega su raíz hispano americana y se va con los sajones?  Pero bueno, esa es la historia y eso no tiene nada que ver con lealtades ni con mestizajes ni cosas de sangre, eso ya pasó hace muchos años. Pero lo que no ha pasado es el motivo por el cual se está revisando un tratado comercial. Se está revisando sin que haya razones de tipo comercial. Parece que eso que es lo más elemental y lo más obvio se nos olvida. Se está revisando porque Donald Trump “descubrió” que su país había sido, según él, injustamente tratado y que el déficit comercial que tiene con México, o que tiene con China, o que tiene con el mundo, es culpa de los mexicanos, y que entonces hay que desaparecer ese tratado que es inicuo para su país y que impide hacer una vez más grande a América, por lo tanto mientras unos están pensando en términos de sensatez financiera, comercial, industrial, agrícola, de integración de toda una región importante en el mundo, Donald Trump está pensando en otros delirios y por eso no se ha podido hacer absolutamente nada hasta el día de hoy. Los mexicanos vemos el entusiasmo y el optimismo que dicen los que están en las negociaciones: “Estamos muy cerca de que el tratado se arregle”, y si, ellos están muy cerca pero Trump no parece estar muy cerca, porque por un lado los negociadores del gobierno arreglan una serie de cosas que en la mañana siguiente desaparecen con el soplo pavoroso de un twitazo, porque Trump sale a decir: “Pues si no se hace un tratado conveniente para mi país me salgó” Como se salió a las pocas horas de entrar al gobierno, del TPP.

Esta circunstancia de la revisión del tratado se presenta cuando se agudizan las tensiones fronterizas entre México y E.U., lo cual no es de ninguna manera un buen auspicio ni genera un buen clima. Y llega la reunión de Las Américas la que yo la llamaría una reunión en la que el mago demostró que la ausencia es también una forma de control político. Y me refiero a la manipulación que de esta asamblea continental hizo Donald Trump, y le explico porqué ha manipulado a todos y porqué se ha llevado todos los titulares. Lo primero que hizo Trump fue enviar a su decorativo vicepresidente Mike Pence, él por instrucciones de su jefe pidió una reunión con México, con el presidente Peña, pero evidentemente después de que el presidente mexicano reaccionó ante el anuncio publicado por The New York Times de que Trump podría simplemente recapitular en su deserción del Tratado Transpacífico en el cual forman parte muchas de las naciones latinoamericanas como Perú, Colombia, Chile, México, Canadá, etc.

Trump engañó con la ausencia, pero también engañó con la verdad y dejó a todo arrobado mirando las intervenciones empresariales, políticas y de seguridad nacional que fue a hacer su hija, la señora Trump llegó a decir cosas muy hermosas sobre las mujeres y sobre la necesidad de que ellas sean tomadas en cuenta sin ningún asomó de discriminación, porque dice ella que ese es asunto de seguridad nacional porque las mujeres felices y con buenos empleos y con capacidad de empresa pueden educar a hijos para que no se vuelvan radicales. Y mientras eso sucedía el presidente de México jugó otras fichas, ¿Cuál fue la ficha que jugó? Pues que si el Tratado de Libre Comercio entre E.U., Canadá y México está colgando de un hilo, él hace que el hilo se haga un poco más grueso y se reunió con el Primer Ministro de Canadá dentro del marco de esta cumbre. Y en esas condiciones se hace un juego en el que uno de los grandes actores no está presente pero está actuando con la dominancia del poder que tiene su país.

Las cosas en esa reunión al parecer fueron bastante bien porque, como todas las reuniones internacionales, no sirven para el tema que las convoca pero sí son útiles para que haya ese juego de fuerzas y ese reacomodo de diplomacia de pasillos y todo ese tipo de cosas.

 

 

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