Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo.

Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa

cruzada contra ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y

Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes…

Karl Marx, Manifiesto Comunista.

En 2018 y 2019 se cumplieron 60 años del más importante movimiento reivindicador de los que vivieron los trabajadores ferrocarrileros mexicanos, que desde luego en esta ciudad tuvo un gran impacto. Dichas movilizaciones tuvieron dos momentos culminantes, en agosto de 1958 y marzo de 1959.

Con este motivo, y más o menos para las fechas señaladas, reproduje una serie de artículos publicados originalmente en este medio hace 10 años. Luego, también en memoria y reconocimiento a aquellos hombres y mujeres del riel que buscaron una vida mejor, di a la moderna imprenta de este diario fragmentos de un ensayo originalmente escrito para un coloquio organizado por el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) en 2008, que llevó el sugerente título de Identidad-es. El evento dejó como secuela un librito con el mismo título, y como subtítulo el de “Coloquio Identidad Aguascalentense. Pasado y presente”. Inicié con la publicación el 20 de agosto de 2018, pero la interrumpí el 24 de septiembre, para referirme a los festejos del 75° aniversario de la corresponsalía en Aguascalientes del Seminario de Cultura Mexicana, a la que me honro en pertenecer.

Por lo pronto recupero ahora el ensayo escrito para aquel evento, aunque de llegar al final de un tirón no prometo nada, porque igual seré como los niños o los locos, que van tras algo y de pronto se les atraviesa otra cosa que los deslumbra y atrae su atención, y entonces dejan de lado lo que perseguían originalmente, y se van en pos de eso que se cruzó en su camino. Quizá así me ocurra en esta ocasión, que termine botando este tema antes de concluirlo, para abordar otro. (Por cierto, ya se aproxima el centenario de la llegada de la imagen de la Mariquita de la Asunción de Aguascalientes, y algo habrá qué decir al respecto). Pero igual yo sé que a usted no le importa, y por mi parte, como soy medianamente inteligente, por lo menos lo suficiente como para no pretender resolver imposibles,  entiendo que semejante actitud es fruto del permanente caos que gobierna mi mente, por lo que desde luego a mí tampoco me molesta, o tal vez nomás un poquito, pero me aguanto…

De entrada será preciso contextualizar el tema para que usted sepa de qué va esto del fantasma que recorrió Aguascalientes. Por principio de cuentas escribí que esta recordación era en homenaje a las mujeres y los hombres del riel, que en 1958-59 se enfrentaron al gobierno. Ciertamente el asunto se refiere a los ferroviarios, pero es más amplio, y tiene que ver con una supuesta presencia del comunismo en Aguascalientes –ese es el fantasma–, y de cómo reaccionaron las élites locales ante éste –de verdad que me encantan los temas inútiles; lo que nadie haría porque no deja nada, o si acaso una arqueada de ceja–.

La idea principal, el punto de partida de mi argumentación, es que en toda sociedad existen diversas visiones, diferentes maneras de concebir el mundo, la sociedad misma, la autoridad, etc., en donde una de ellas es la dominante, en tanto que las demás, una o dos, o tal vez más, son sometidas por aquella, gracias a las fuerzas que despliega, y silenciadas, con medidas que van de la indiferencia más o menos amable y fría, a la represión abierta, aunque en rigor esta última quede como con en la leyenda que su majestad el rey francés Luis XV hizo escribir en los cañones de su ejército: “Ultima ratio regum”, es decir, la última razón del rey, que por fortuna en Aguascalientes se ha utilizado poco. En palabras del barrio sería llegar a las manos…

Esta, digamos, ideología oficial; esta visión dominante se comunica, se proclama, se ofrece al consumo de todos, de manera voluntaria y/o forzada, a través del discurso de las autoridades, civiles y religiosas, los medios de comunicación, la familia, la escuela.

Este discurso oficial se caracteriza por ver el mundo de manera maniquea, es decir, en blanco y negro, buenos y malos; los que se salvan y los que son dignos de condenación. Desde luego entre estos últimos estaban los comunistas, lo que fuera que significara esto, y generalmente el término se utilizó para descalificar a quienes tenían el atrevimiento de pensar distinto de la visión dominante, como fue el caso de los ferrocarrileros en 1958-59, y en la que influyó la guerra fría, la visión dominante estadounidense impuesta a México.

Aunque en rigor esta división entre buenos y malos no es tan… tajante. Digamos que entre ambos se abre una tercera dimensión, una zona gris que es un poco una mezcla de los anteriores. Es la región que habitan los equivocados y los tontos –siempre desde la perspectiva del “discurso oficial”, conste–, pero susceptibles de tornarse inteligentes y razonables, y por eso mismo, redimibles, como si estuvieran en el purgatorio ideológico, proscritos por el común de la gente, pero algún día irían al cielo.

Ya en la próxima entrega de esta serie enunciaré quién es quién en esta tipología; a ver que le parece. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).