Viridiana Álvarez primera aguascalentense en subir el Everest y primera latinoamericana de subir el K2 le concedió una amena entrevista a El Heraldo de Aguascalientes en donde habló sobre sus experiencias en el montañismo. El equipo de El Heraldo acompañó a Álvarez a subir el Picacho, ya en la cima contó detalles sobre su trayectoria que es una de las más exitosas de Latinoamérica y del mundo. Al ser cuestionada sobre la manera de comenzar su carrera en el montañismo comentó: “Llegar a la cima y ver la grandeza de las montañas lo que te deja, la interacción contigo misma y recuerdo arriba la sensación de que me gustó, después de ahí fui a mi casa e investigue qué seguía a los diez meses ya estaba subiendo el Everest. Fue fortuito comenzar en esto, en Aguascalientes no hay un club y en mi familia nadie lo practica. No es algo que haya soñado desde pequeña, sólo se dio”.
Sobre cómo fue el comentarle a su familia la intención de practicar el montañismo, Álvarez mencionó que fue algo muy casual: “Le dije a mi familia que quería hacer el Everest, primero fui al Manaslu para conocer mi cuerpo para poder ir al Everest, a lo largo de tres años desde mi primera montaña hice el Everest”. Hablando sobre su experiencia en el Everest recordó un momento tenso que puso en juego su vida: “Hubo un momento en el Everest donde ya iba bajando, ya casi llegando a la base cuando escuchamos un crujido del hielo, se iba a desprender un bloque de hielo, me quité las cuerdas comencé a correr, fueron dos minutos, fue un momento importante en la experiencia. En el K2 hubo momentos de más riesgo, un centímetro es la diferencia de irte para abajo, la verdad se valora la vida”, afirmó.
Sobre llegar a la cima, Viridiana Álvarez afirmó que esa no es la meta ya que es la mitad del objetivo: “Las cimas son un momento, la meta es subir y bajar, la cima es la mitad del logro, hasta que regrese y esté abajo es cuando lo celebro. Son experiencias que te hacen tener una inteligencia emocional enorme”. Además, se dio tiempo de revelar el secreto para practicar el montañismo: “Lo que más se necesita es la preparación mental, es un 70-80% de mente, quien mueve las piernas es el espíritu, el alma. La pasión viene de adentro y es lo que me mueve, solamente el corazón te mueve” afirmo al recordar los momentos en los que tuvo que dar el extra para terminar de subir sus diferentes metas.
Viridiana Álvarez ha subido 7 montañas de las cuales 4 son de más de 8,000 metros de altura. En el Everest afirmó ver personas muertas en el trayecto y reveló otra experiencia fuerte que le tocó vivir: “Me tocó ver personas muertas en el camino (en el Everest) es parte de lo que yo ya sabía, pero en el K2 en los primeros días que estaba en la montaña me tocó ver caer a un canadiense. Ver morir a alguien fue algo muy fuerte, no pudimos hacer nada. Me sentí con mucha frialdad, con incongruencia de seguir arriba”.
Por último, la montañista aguascalentense habló sobre los diferentes sacrificios que ha tenido que realizar a lo largo de su trayectoria para poder realizar sus distintos viajes y vivir las experiencias que ha deseado: “He sacrificado la parte profesional, dejé dos trabajos. Vendí coches, ahorros, patrocinios. Tuve que picar piedra en el montañismo ya que en Aguascalientes y en México no hay esta cultura. Cuando eliges algo rechazas otras cosas, he estado lejos de mi familia, de muchos eventos por estar en expediciones muy largas” Además algo especial en los momentos en los que escala: “Compartir con otras personas el sentimiento de la montaña es algo muy especial” finalizó.
Dios, destino y pasión son las tres palabras que eligió Viridiana Álvarez para describir la experiencia del montañismo, además de soñar ya que en el estado solamente tenemos el Picacho para escalar, aseguró que esto no es impedimento para no buscar los sueños que se tengan. Su mirada y su sonrisa reflejaron la decisión que ha tenido para conseguir sus metas a pesar de que muchas personas no creyeron en ella. Un ejemplo de vida, orgullosamente mexicana y aguascalentense.